El uso que los jóvenes y adolescentes hacen de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (en adelante TIC) está cada vez más generalizado. Si miramos el informe de Perfil Sociodemográfico de los Internautas (Ánalisis de datos INE 2019), podemos observar como cerca de 2.700.000 usuarios de entre 10 y 15 años habían accedido a internet en los últimos tres meses; además, el 96,9% (aproximadamente 4.000.000 de usuarios) de los jóvenes y adolescentes de entre 16 y 24 años, habían accedido a Internet de forma frecuente en la última semana. Este perfil de internauta, de entre 16 y 24 años, representa el 13,9% de los internautas que acceden semanalmente a Internet, una cifra nada despreciable.

El manejo de las TIC puede conllevar tanto ventajas como riesgos en el desarrollo de jóvenes y adolescentes e influir en sus relaciones sociales. Por un lado, nos encontramos (Peris y Maganto, 2018, p.36) que: (1) facilitan el proceso de aprendizaje; (2) facilitan la realización de tareas y trabajos académicos; (3) permite la educación a distancia; (4) facilita las compras a distancia; y (5) facilitan y promueven la comunicación con otras personas. Pero en el lado opuesto del espectro, los riesgos que conllevan pueden ser por ejemplo: (1) exposición pública de gran cantidad de datos; (2) suplantación de identidad; (3) perennidad de los contenidos publicados; (4) adicción, desarrollando síntomas de dependencia y síndrome de abstinencia; (5) intromisión de virus informáticos; (6) exposición a gastos de dinero en compras; y por último y muy importante en este ámbito (7) exposición de la imagen a través de cámaras y webcam.

A estas ventajas e inconvenientes se une que la adolescencia es una etapa vital en la que se empiezan a establecer y desarrollar las relaciones de pareja; los y las jóvenes experimentan cambios, van configurando (Muñoz-Rivas, González-Lozano, Fernandez-González, Fernández, 2015) poco a poco los patrones y pautas de comportamiento con las distintas relaciones y forman sus ideas de cómo debe ser el amor.

Como hemos dicho anteriormente, las TIC facilitan y promueven las comunicaciones y las relaciones entre distintas personas, lo que da como resultado que muchos jóvenes y adolescentes desarrollen gran parte de sus relaciones sentimentales a través de las TIC, que se convierten en  esenciales (Borrajo, Gámez-Guadix, Pereda y Calvete, 2015) para iniciar, mantener y finalizar estas relaciones, e incluso el medio en el que surgen los conflictos y el control que caracterizan algunas conductas de la violencia en la pareja, entendida como todo ataque intencional de tipo físico, psíquico o sexual de un miembro de la pareja contra el otro en el seno de una relación de noviazgo (Rubio-Garay, López-González, Ángel y Sánchez-Elvira-Paniagua, 2012).

Algunas de las conductas habituales de control y violencia psicológica son por ejemplo: el control de la información expuesta en Redes Sociales (RRSS) a través de la gran cantidad de imágenes e información personal, control de la ubicación por medio de aplicaciones, envío excesivo de mensajes instantáneos, control de las horas de conexión (actividad) etc. y la línea entre lo que es aceptable y lo intrusivo, queda difusa (Burke, Wallen, Vail-Smith y Knox. 2011). De todos modos hay que tener cuenta que estas oportunidades que las TIC ofrecen para el control, por si solas no representan el único factor facilitador para que tengan lugar conductas de violencia en la pareja, sino que en muchas ocasiones estas conductas son la extensión al espacio virtual (conductas on-line) (Borrajo et al. 2015) de conductas violentas que ya tienen lugar en el espacio físico (conductas off-line). Es decir, la violencia en la pareja que tiene lugar off-line se presenta como un factor de riesgo en el espacio on-line y viceversa.

Tras un análisis de la literatura científica se han podido detectar varios factores de riesgo  relacionados con la violencia en la pareja joven y adolescentes, algunos de ellos son los siguientes:

(1) Sentimientos de celos

(2) Pobre manejo de la ira y la hostilidad

(3) Influencia del grupo de iguales

(4) Maltrato y/o abuso sexual en la infancia

(5) Exposición a la violencia en los medios, en la escuela y en el hogar

(6) Bajas habilidades de comunicación y resolución de problemas

(7) Entorno familiar negligente/disfuncional

(8) Estereotipos de género y actitud favorable a la violencia

(9) Violencia previa en las relaciones de pareja

(10) Abuso de alcohol y drogas

(11) Uso de agresiones físicas y psicológicas por parte de la pareja

(12) Violencia en otras esferas

(13) Tiempo de exposición a Internet

 

De los cuales, la literatura científica parece coincidir que la influencia del grupo de iguales, el consumo de alcohol y drogas, la exposición a la violencia en distintos los ámbitos, los estereotipos de género, el tiempo de exposición a Internet y la violencia previa en las relaciones de pareja son los que más relación tienen.

Finalmente, es muy importante dar prioridad a la detección temprana de estas conductas, pero sobretodo la educación a efectos de prevención primaria. En la actualidad, contamos con herramientas como las propuestas por el Observatorio sobre la Violencia en la Pareja Joven y Adolescente. El observatorio es una plataforma digital formada por un equipo de trabajo multidisciplinar, compuesto por criminólogos, psicólogos, educadores sociales y trabajadores sociales que tienen como objetivo mejorar la prevención y la intervención en los casos de violencia en la pareja joven y adolescente. Para conseguir estos objetivos disponen de una plataforma web en la que el usuario (ya sea víctima, agresor, familiares o profesorado) puede contactar con el equipo mediante un Helpdesk en el que recibirá asesoramiento, información  y ayuda para las necesidades planteadas. Además, cuenta con un espacio moodle, donde las personas profesionales que se encuentran en contacto con jóvenes y adolescentes podrán encontrar material divulgativo sobre como detectar, prevenir y actuar en estos casos.

 

Bibliografía y más

Página del Observatorio sobre la Violencia en la Pareja Joven y Adolescente: http://considerateigual.es/index.html

Borrajo, E., Gámez-Guadix, M., Pereda, N. y Calvete, E. (2015) The development and validation of the cyber dating abuse questionnaire among young couples. Computers in human behavior, 48(2015), 358-365. doi: http://dx.doi.org/10.1016/j.chb.2015.01.063

Burke, S., Wallen, M., Vail-Smith, K. y Knox, D. (2011) Using technology to control intimate partners: An exploratory study of college undergraduates. Computers in human behavior, 27(2011), 1162-1176. doi: 10.1016/j.chb.2010.12.010

Peris Hernández, M. y Maganto Mateo, C. (2018). Sexting, Sextorsión y grooming: Identificación y prevención. Ojos solares. Pirámide:Madrid

Rubio-Garay, F., López-González, M.A., y Sánchez-Elvira-Paniagua, A. (2012) Direccionalidad y expresión de la violencia en las relaciones de noviazgo de los jóvenes [Directionalitty and violence expression in dating relationships of young people]. Acción Psicológica, 9(1), 61-70. doi: http://dx.doi.org/10.5944/ap.9.1.437

Muñoz-Rivas, M., González-Lozano, P., Fernandez-González, L. y Férnandez Ramos, S. ((2015). Violencia en el noviazgo. Realidad y prevención. Psicología Pirámide: Madrid

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