Los delitos contra la libertad e indemnidad sexual son, por desgracia, hechos que ocurren a diario en nuestro país. Tanto es así que, según datos del Ministerio del Interior, las denuncias de este tipo de delitos penales han aumentado de forma continuada a lo largo de los años, así como los condenados por estas denuncias.

Otra estadística nos la da el siguiente enlace:

https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=25997#!tabs-tabla

Ante esta situación cabe preguntarnos: ¿cuál es la realidad? ¿el aumento de denuncias se debe a que, al poseer más información, se denuncian más este tipo de casos? ¿ha habido un aumento real en este tipo de conductas? ¿es un conjunto de ambas cosas?

Me temo que los profesionales no tenemos la verdad absoluta ante estas preguntas. Dependiendo de a quién consultes podrá darte una información más enfocada a una idea u otra. Además, existe otra cuestión importante que no se nos puede pasar, sobre todo como profesionales:

¿Podemos hacer algo para evitar que esto ocurra?

Todas estas cuestiones nos ayudan a investigar, ayudar y crear programas de prevención ante esta problemática para poder poner nuestro granito de arena y evitar, en la manera de lo posible, que un hecho así pueda volver a ocurrir.

¿Podemos conseguir prevenir el delito?

Gracias a mucha investigación y trabajo de profesionales expertos en la materia, existen diferentes programas de prevención específicos para la población a la que queramos enfocarnos. Estos programas para posibles futuras víctimas (o ya en víctimas “de hecho”) es por todos conocido de algún modo. Ya en este blog mis compañeros han escrito varias entradas referentes a esta temática. Pero existe la otra cara de la moneda donde también, como psicólogos clínicos, podemos trabajar para intentar evitar que estos hechos se den o se repitan y donde también, aunque se conozcan y se trabajen menos, existen programas específicos. Es la prevención y/o tratamiento con los propios agresores sexuales.

Es justo en este punto donde mucha de la gente comienza a mirar raro. Y digo esto porque ante este tipo de delincuente existe un rechazo generalizado (tanto de la sociedad, como desde la institución , así como entre los propios internos). Es común que se piense que este tipo de personas no tienen posibilidad de tratamiento y recuperación porque están seguros de que volverán a cometer el mismo delito en algún otro punto de su vida y por lo que, en consecuencia, también es común el tipo de frases como: “cuanto más tiempo pase encerrado, más seguros estarán nuestros hijos/as”. Por otro lado, ante tal daño, es muy normal enfocarnos en el bienestar de la víctima, sin pensar ni tan remotamente en la posibilidad de ayudar de alguna forma al agresor a que no vuelva a repetir esta conducta (el hecho de “ayudar al agresor” es algo que no casa con lo que ha hecho y con el dolor que nos produce ese delito a nivel emocional).

Pero, he de decir, que los programas de prevención existen y funcionan, así como los de tratamiento. Por ejemplo, en Reino Unido, Holanda y otros países europeos está activo el programa de prevención denominado “Stop it Now!”. Éste funciona desde 2002 concretamente en Reino Unido y tiene varias líneas de actuación preventiva: mediante una web proporcionan información, educación y formación, así como ayuda y apoyo telefónico confidencial a víctimas, abusadores y al entorno familiar y profesional. Desde que comenzó el programa, se han recibido más de 30.000 llamadas de 14.500 personas diferentes, de las cuales casi el 40% eran personas preocupadas por su propia conducta sexual (por ejemplo, por el consumo masivo de material sobre abuso sexual u otros comportamientos delictivos). Las consultas que se realizan han ido en aumento año tras año, con una media de 350 llamadas a lo largo del mes. A raíz de los datos recogidos, estudios independientes concluyen que este programa tiene un gran impacto positivo, traduciéndose en una reducción efectiva del riesgo de abuso sexual infantil. Otro programa similar sería el Proyecto Dunkelfeld en Alemania (ver Enlaces de Interés).

Y si el delito ya ha ocurrido, ¿merece la pena dedicar tiempo y tratar a estas personas?

Rotundamente, . Como ya he mencionado anteriormente, existen programas de tratamiento de delincuentes sexuales muy específicos para este tipo de población. Poseen objetivos tanto generales como específicos, donde se tienen en cuenta todas las variables con las que nos vamos a encontrar a la hora de trabajar dependiendo del tipo de persona.

Para poder realizar esto tienes que estar hecho de una pasta especial. Hay que ser un profesional objetivo y no dejarse llevar. El profesional debe haberse trabajado a sí mismo antes de comenzar este tipo de tratamiento para evitar variables que puedan influir en el mismo de forma negativa. Además, y como en toda terapia, hay que conseguir la empatía con la persona con la que trabajamos y esto no será posible si nuestra mente no está completamente abierta. No es un trabajo fácil, pero tiene consecuencias positivas: existen resultados comprobados en diferentes estudios y con los que estamos evitando de algún modo que se den más víctimas.

Por ejemplo y de acuerdo con resultados de varios estudios internacionales realizados justamente para evaluar la eficacia de este tipo de programas, los grupos de agresores sexuales participantes en tratamientos muestran tasas más bajas de reincidencia, oscilantes entre el 7.37 y 11.1%, frente a tasas más elevadas obtenidas por los grupos de control (que no participan en el tratamiento), que fluctúan entre 17.5% y 19.2%. Si buscamos datos exclusivamente españoles, encontramos, por ejemplo, el estudio de Redondo, Navarro, Martínez, Luque y Andrés-Pueyo de 2005, donde tras varios años de aplicación de un programa específico, se realizó una primera evaluación de la eficacia de dicho tratamiento analizando la reincidencia delictiva de una muestra de 49 sujetos tratados en prisiones de Barcelona entre 1996 y 2002, en comparación con la reincidencia de un grupo de control de 74 sujetos no tratados. Tras un periodo de seguimiento cercano a los cuatro años, tan solo un 4.1% de los agresores sexuales tratados había reincidido en el mismo tipo de delitos, mientras que la reincidencia del grupo de sujetos no tratados ascendió hasta casi un 20%. (Martinez- Catena, A. y Redondo, S., 2016).

Como vemos los resultados son positivos, aunque no definitivos. Si unimos fuerzas, los programas de prevención en víctimas junto a los de agresores antes de que puedan cometer este tipo de delitos, y además, programas más específicos de tratamiento en prisión (y fuera de ella) para poder disminuir la reincidencia a 0, podríamos conseguir reducir este tipo de delitos de forma considerable.

Comentar este tipo de prevención y tratamiento para una población tan específica como los agresores sexuales no suele ser de agrado para muchas personas. En general, no son merecedores de ningún trato salvo el negativo pero si nos paramos a pensar objetivamente, no conseguimos nada de esa perspectiva salvo la posible satisfacción personal de que el agresor sufra mínimamente lo que pueda haber sufrido la víctima (el clásico “ojo por ojo, diente por diente”).

Seamos objetivos, intentemos mirar un poco más allá y poner nuestro granito de arena para evitar esta tendencia que viene dándose desde años atrás, donde cada vez se denuncian y se condenan más casos de este tipo. Digamos la verdad y defendamos nuestro trabajo: estas personas SÍ pueden lograr una vida normal, sin hacer daño de nuevo (siempre bajo un tratamiento adecuado).

ENLACE DE INTERÉS

Gosálvez, P. (2914) Soy pedófilo, busco ayuda. Extraído de: https://elpais.com/politica/ 2014/11/14/actualidad/1415983421_145150.html – Cómo tratar a las personas que se sienten atraídas por menores ayuda a evitar que cometan abusos. Dos pacientes relatan su experiencia.

BIBLIOGRAFÍA
  • INE (2020). Instituto Nacional de Estadística. Resultados nacionales de condenados por delitos contra la libertad e indemnidad sexual. Extraído de: https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm? t=25997

– Martinez- Catena, A. y Redondo, S. (2016). Etiología, prevención y tratamiento de la delincuencia sexual. Anuario de Psicología Jurídica, 26 (1), 19-29. Extraído de: https:// www.sciencedirect.com/science/article/pii/S113307401630006X#bib0260

– Ministerio del Interior (2020), a través de www.epdata.es. Las denuncias y delitos por agresión y abusos sexuales, en datos y gráficos. Datos actualizados el 6 de febrero de 2020. Extraído de: https://www.epdata.es/datos/denuncias-delitos-agresion-abuso-sexual-datos-graficos/251#

– Labrador, M. A (2010). Intervención con sujetos penados por delitos contra la libertad sexual. En Graña, J.L, Peña, E. y Andreu, J.M (Dir.) Manual de Psicología Clínica, Legal y Forense II. (pp. 435-452). Madrid: Publicarya.

– PrevenSI, Prevención del Abuso Sexual Infantil. Experiencia internacional. Extraído de: https:// prevensi.es/documentacion/

– Redondo, S., Navarro, J.C., Martínez, M., Luque, E. y Andrés-Pueyo, A. (2005). Evaluación del tratamiento psicológico de los agresores sexuales en la prisión de Brians. Boletín Criminológico, 79, 1-4

1 Comentario

  1. Felicidades, un estupendo artículo. Pero sigo pensando que el equilibrio dicotómico entre seguridad y libertades en referencia a los delincuentes sexuales, sigue estando todavía lejos de ser eso, un equilibrio. Soy un convencido defensor de la opinión que nuestro sistema punitivo es tremendamente gravoso, pero también estoy en el mismo convencimiento, que en los delitos más graves, la privación de libertad es la respuesta defensiva que de la sociedad tiene, mientras siga existiendo un riesgo objetivo de reincidencia del delito sexual en el interno. Muchas gracias.

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