1. Introducción

Los delitos de incendio intencionado constituyen una de las modalidades delictivas que más esfuerzo requiere para su investigación y resolución. Por la propia naturaleza del fuego las posibles evidencias físicas susceptibles de permanecer en la escena del crimen son destruidas por aquel. Por si fuera poco, la capacidad del incendiario para huir del lugar de los hechos antes de que el fuego sea evidente es bastante alta. Por ello, incluso un elemento disuasorio básico como será una cámara de seguridad podría resultar ineficaz dado el tiempo que podría transcurrir entre el acto de iniciar el fuego y la manifestación de éste. Así mismo, los objetivos que pueden llevar a una persona a quemar de forma deliberada son tan variados que la investigación de tales actos se torna, aún más si cabe, harto complicada.

Las investigaciones sobre movilidad espacial de incendiarios en el proceso de selección del lugar donde iniciar el fuego son casi inexistentes en nuestro país. Son una excepción los trabajos de Salafranca Barreda & Maldonado Guzmán (2018) y Maldonado Guzmán (2019). El primero propone un ajuste en el algoritmo CGT para predecir de forma más eficaz el domicilio del incendiario. El segundo presenta una metodología para analizar los patrones de movilidad de incendiarios urbanos en España. En la literatura extranjera destaca el trabajo elaborado por Fritzon (2001), que observa la relación entre las distancias viajadas y la tipología de incendiario en función de si la naturaleza motivacional es expresiva o instrumental y según se dirija el fuego contra una persona u objeto. La autora halló que la distancia media recorrida por la muestra (n= 156) fue de 2.06 km y respalda la hipótesis de que los incendiarios con motivación expresiva recorren menos distancias (máximo 8 km) que aquellos que tienen una fuente motivacional instrumental (100 km en casos extremos). El estudio de Curman (2004) analizó una muestra de incendiarios únicos y seriales (n=53) y obtuvo que el total de la muestra realizó un desplazamiento medio de 2.17 km hacia las escenas del crimen. Además, la autora halló que los sujetos que cometieron un único fuego mostraron mayores distancias (3.38 km de media) que aquellos incendiarios seriales (1.49 km), siendo la diferencia estadísticamente significativa. Sapp et al. (1994) también hallaron resultados que apoyan la tendencia de los incendiarios a delinquir en un área muy restringida alrededor de su residencia, puesto que el 50% de la muestra actuó en un radio de 1.6 km y el 70% hizo lo propio dentro de los 3.72 km. Por su parte, Edwards & Grace (2006) obtuvieron distancias medias algo mayores (6.63 km), aunque, el 82% de la muestra inició los fuegos en un radio igual o inferior a los 5 km. El autor explica las mayores distancias obtenidas dadas las diferentes áreas geográficas en las que se realizan los otros trabajos.

El presente estudio exploratorio analiza los patrones de movilidad de ocho incendiarios que inician fuego deliberado en el entramado urbano: cuatro han cometido un único incendio y los cuatro restantes son de tipo serial. Se analizan y comparan las distancias recorridas hasta la escena del crimen.

 

  1. Método

La muestra total está compuesta por ocho sujetos que iniciaron fuego en la vía pública: cuatro de ellos actuaron una sola vez (incendiarios únicos) y los cuatros restantes son de tipo serial. Los casos de incendiarios únicos fueron extraídos de los ficheros de la Policía Local de una ciudad española, cuyo nombre no será revelado para garantizar la protección de los datos e impedir cualquier tipo de identificación de los sujetos responsable de los fuegos. Los cuatro casos correspondientes a los incendiarios en serie han sido extraídos de la prensa. En caso de que las ubicaciones exactas de los fuegos no aparecieran narradas en la noticia se contactaba con el Servicio de Extinción de Incendios de la ciudad afectada y se les solicitaba hora y lugar concreto de la actuación relacionada con el caso. Se excluyeron de un análisis inicial aquellos casos todavía no resueltos o en los que aún no se pudo confirmar que el detenido fue realmente el responsable de la serie completa de incendios. La muestra la conforman casos de incendiarios que actuaron entre los años 2011 y 2019, ambos incluidos.

Las distancias desde el domicilio del incendiario hasta las escenas del crimen, así como la distancia entre los dos delitos más alejados en la serie, se midieron en distancia euclidea (distancia en línea recta entre dos puntos), usando el paquete de herramientas de análisis de proximidad de ArcGis 10.6.1.

 

  1. Resultados y discusión

De los cuatro sujetos que componen la muestra de incendiarios únicos, el primero de ellos inició el fuego en un lugar situado a 1.44 Km de su domicilio. El segundo recorrió una distancia de 1.60 Km entre su lugar de residencia y el lugar del delito, mientras que el tercero viajó 1.82 kilómetros y el cuarto viajó 1.12 Km para establecer el fuego intencionado. La distancia media recorrida por la muestra de incendiarios que establecieron un único fuego fue de 1.5 Km, siendo la distancia mínima 1.12 Km y la máxima 1.82 Km (ver tabla 1). Puede comprobarse la tendencia de los incendiarios de la muestra a actuar en zonas cercanas a su residencia.

Tabla 1.

Distancia recorrida por cada incendiario único desde el domicilio hasta la escena del crimen.

Incendiario Distancia (km) Fecha del incendio
1 1.44 km 02/01/2017
2 1.60 km 08/01/2017
3 1.82 km 11/01/2017
4 1.12 km 21/01/2017
Distancia media 1.5 km

 

La distancia media viajada desde el domicilio hasta el lugar de los fuegos por los cuatro incendiarios urbanos que conforman la muestra es de 1 kilómetro. Por su parte, las distancias medias mínimas y máximas en el total de la muestra son de 0.23 Km y de 1.99 km respectivamente.

Los resultados alcanzados en esta investigación son consistentes con la afirmación de que los delincuentes, y en este caso concreto los incendiarios urbanos, tienden a delinquir en un espacio geográfico limitado cerca de su domicilio que se corresponde con sus áreas de actividad cotidiana y de conciencia. Las diferencias en las distancias medias viajadas por los incendiarios únicos y por los seriales son similares a las alcanzadas por Curman (2004), puesto que la autora encontró también que los incendiarios únicos emprendían viajes más largos que aquellos de tipo serial.

 

Bibliografía

Curman, A. (2004). Spatial-statistical analysis of arson activity in the Greater Vancouver region of British Columbia (thesis disseration). Simon Fraser University, Canadá.

Edwards, M. J., & Grace, R. C. (2006). Analysing the offence locations and residential base of serial arsonists in New Zealand. Australian Psychologist, 41(3), 219–226. https://doi.org/10.1080/00050060600637626

Fritzon, K. (2001). An examination of the relationship between distance travelled and motivational aspects of firesetting behaviour. Journal of Environmental Psychology, 21(1), 45–60. https://doi.org/10.1006/jevp.2000.0197

Maldonado Guzmán, D. J. (2019). Patrones de movilidad espacial de incendiarios urbanos: un estudio exploratorio. International e-journal of criminal sciences, 13. 1-33.

Salafranca Barreda, D., & Maldonado Guzmán, D. J. (2018). Perfil geográfico de incendiarios urbanos. Revista Española De Investigación Criminológica16, 1-34. Recuperado a partir de https://reic.criminologia.net/index.php/journal/article/view/197

Sapp, A. D., Huff, T. G., Gary, G. P., Icove, D. J., & Horbert, P. (1994). Report of Essential Findings from a Study of Serial Arsonists. Washington DC

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