Según Brantingham & Brantingham (1991): “La Criminología Ambiental plantea que los eventos delictivos deben entenderse como una confluencia de infractores, víctimas u objetivos del delito, y normativas legales en escenarios específicos, ocurriendo en un momento y lugar concretos. Esto significa que un análisis completo del delito tiene cuatro dimensiones: la dimensión legal, la dimensión del infractor, la dimensión de la víctima/objetivo y una dimensión espacio-temporal. [..] El interés de la Criminología Ambiental por el papel que juegan la localización y el cambio de posición y yuxtaposición de los eventos delictivos, no niega la legitimidad de los estudios que se llevan a cabo en las otras dimensiones del delito. […].”

Dicho de otro modo, la Criminología Ambiental es el conjunto de teorías con un interés especial en el evento delictivo y en las circunstancias en las que ocurre ese hecho. Junto a ella, cabe mencionar el Análisis del Delito, que es un conjunto de herramientas que se utiliza para analizar sistemáticamente los datos policiales sobre el delito y proporciona una información sobre los patrones del delito.

Como ya dijeron Wortley & Mazerolle (2008), el comportamiento delictivo está influenciado, de forma significativa, por el ambiente en el que se produce. Además, la distribución de los delitos en el espacio y en el tiempo no es aleatoria y por último, la compresión del papel de los ambientes crimipetos – aquellos que por su morfología, estructura y características socio-demográficos pueden favorecer u ofrecer más oportunidades para delinquir – y el conocimiento de los patrones delictivos constituyen pilares muy útiles para su control y prevención.

A partir de los noventa, gracias al avance tecnológico, ha habido progresos grandes en las técnicas para la representación gráfica de los eventos delictivos. La aparición de hot spot – localizaciones concretas en la ocurrencia de delitos es mayor que en otras localizaciones -, ha sido muy fructífera para el análisis del delito. Además, a partir de esto, han surgido variaciones como la victimización reiterada y el perfil geográfico. Por tanto, se puede decir que gracias a la evolución de la tecnología y la informática, la Criminología Ambiental ha avanzado y sigue avanzando.

Así, podemos hablar del uso de técnicas para la investigación del delito que hace la Criminología Ambiental, como los mapas del delito, y para hacer el estudio de patrones delictivos, cabe mencionar entre otros: los SIG, los hot spots y la victimización reiterada.

Los SIG (Sistemas de Información Geográfica), conocido en inglés como, GIS (Geographic Information Systems) emplea hardware, software y datos para recopilar, gestionar, analizar y representar todo tipo de información geográfica. Además, pretende ser útil para estudiar y buscar soluciones de problemas del mundo real, mediante un modelo cartográfico de dicha realidad. Por lo tanto, mediante el software SIG se pueden construir mapas delictivos, pero existen diversos tipos de mapas: mapa temático de puntos, mapa temático de coropletas y mapa temático graduado.

Dentro de esos mapas delictivos, tendríamos el hot spot que sería un área que supera el número medio de eventos delictivos, o un área que el riesgo de ser víctima de un delito superior a la media (Eck, 2005). Así que, si estudiamos una ciudad, un hot spot encontraríamos en la localización concreta con una densidad de delito que supera la media de  la ciudad. Aun así, debemos tener en cuenta que existen distintos tipos de hot spot y por tanto, en función de ello, una representación u otra a través de un mapa, será más adecuada, el patrón observado también será distinto y las teorías aplicables variarán.

http://crime-data.research.pdx.edu/Gun_Crimes_KD5yr_09_13.png

Para detectar patrones delictivos y los hot spots se suelen utilizar métodos estadísticos ya que mediante ellos es posible afirmar que en ciertas áreas hay una tasa de delitos mayor o que el delito es más concentrado que en otras. De este modo, se demuestra que existe un patrón geográfico en la distribución del delito y se manifiesta que estudiar e intervenir en esas áreas tendrá un efecto importante para reducir el delito que se concentra allí por alguna razón y no por azar. Los aspectos claves serían entre otros:

  • Concepto de aleatoriedad espacial. Según este supuesto, cualquier distribución es igualmente probable a otra, es decir, si existe aleatoriedad espacial, la localización de un fenómeno no es importante.
  • Con medidas y estadísticos adecuados, se tratará de determinar si la localización de un fenómeno o la distribución de los valores en el mapa son aleatorias o no.
  • Partiendo de un mapa de punto habrá que determinar si existe un patrón estadísticamente significativo.

Sin embargo, ninguno de los mapas explica las razones de la concentración de la delincuencia en ciertos lugares. Será el criminóloga/la criminóloga ambiental o analista del delito quien deberá emplear sus conocimientos teóricos para explicar los patrones detectados. También deberá aplicar sus conocimientos estratégicas efectivas de intervención para así, proponer soluciones aplicables a las áreas delictivas. Junto a estos mapas, hoy en día la ciudadanía se puede encontrar con páginas web que contienen mapas de delitos.

Por último, estaría la victimización reiterada que hace referencia a que un mismo objetivo sea víctima de delito en sucesivas ocasiones. El objetivo puede ser un individuo, grupo de personas, propiedad, vehículo o cualquier otra cosa y la victimización repetida puede ser al mismo delito o a distintos tipos de delitos, como ocurren con la violencia doméstica. Por tanto, se trata de un problema importante, ya que se puede perder de vista fácilmente por la razón de que muchas veces las víctimas no denuncian las repeticiones.

Por lo tanto, existe una cifra negra muy importante –delitos que no se denuncian y por tanto, no aparecen en las estadísticas –.

Si se puede evitar o reducir esas repeticiones, estaríamos consiguiendo una reducción importante de las tasas de delito, como por ejemplo, detectando a los responsables de la victimización reiterada. En este caso, en general las personas agresoras reincidentes resultan ser responsables de una parte importante de ese delito repetido y la detección de dichas personas, ayudará a conseguir la prevención.

Referencias

  • Vozmediano Sanz, L. & San Juan Guillén C. (2010). Criminología ambiental: Ecología del delito y de la seguridad. Barcelona: Editorial UOC.

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