“Juez resuelve sobre un caso de abusos por las expresiones y gesto del menor” es el título que protagoniza una publicación del pasado 30 de marzo del 2018 en La Vanguardia. Muchos son los artículos, de diferente índole, que hablan sobre el lenguaje no verbal, el análisis y uso del contacto visual e, incluso, de la detección de mentiras a través de estos, pero pocas las noticias que traen consigo las connotaciones como las de la publicación aquí expuesta.

La crónica trasciende al acordar un juez de primera instancia de Barcelona, como medida cautelar urgente, suspender las visitas y comunicación de una menor con su padre gracias a un dictamen pericial en microexpresiones faciales y lenguaje corporal. Éste fue validado por el juez, pues acreditaba el relato de la menor sobre los episodios de abusos sexuales que había sufrido por parte del padre a través del análisis de la comunicación gestual de la misma. De igual forma, se revocaba una posible inducción por parte de la madre ante la espontaneidad de la narración de la menor. 

La comunicación es considerada una de las necesidades básicas más importantes para el ser humano. A pesar de ser la comunicación verbal la más considerada por el impacto que ésta tiene en el oyente, no bastan sólo las palabras, propiamente dichas, para deslindar la claridad del mensaje con aquello que se quiere transmitir, sino que existen otros elementos (las expresiones faciales, la voz y los gestos corporales) que lo componen.

Desde los comienzos de Darwin (1872) sobre el conocimiento de la expresión natural de diferentes emociones en y a través del cuerpo, pasando por las herramientas clínicas utilizadas en la psicoterapia corporal de orientación post-reichiana (1933-1945) y las continuadas por Lowen (1958-1975), entre otros, las investigaciones en esta vertiente no han cesado. Pero no es hasta la aportación científica del psicólogo Paul Ekman cuando se inicia el estudio de la idiosincrasia de las reacciones emocionales faciales del lenguaje no verbal en el ser humano.

Ekman, pionero en el estudio de las emociones y su expresión facial, reveló la existencia de siete expresiones faciales de carácter universal (felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, ira, repulsión y desprecio) derivadas de unas emociones concretas. Dicho carácter destaca considerablemente, pues es extensible a cualquier cultura, etnia o grupo de edad. A pesar de haber recibido multitud de críticas sobre la universalidad de las mismas, nuevas investigaciones llevabas a cabo en España ratifican los hallazgos de Ekman.   

Series televisivas como la exitosa americana “Miénteme” han provocado que, en los últimos años, la lectura del lenguaje corporal tenga cierta atractivo. Del mismo modo, y como en toda ciencia, muchos son los mitos que aparecen: “si el ojo se mueve hacia el hemisferio derecho el individuo está mintiendo”, “si te cruzas de brazos significa que estás enfadado” o “si no miras a los ojos cuando hablas significa que estás mintiendo”. 

Pero el objeto de este artículo no es valorar la huella que deja una serie de entretenimiento en la sociedad, ni cuan influyente es un mito, sino la contribución e impacto que una ciencia, como es el estudio de las expresiones y microexpresiones faciales, tiene en la investigación y resolución de problemáticas tan delicadas como son los casos de abusos sexuales en menores.

La apelación al análisis del lenguaje no verbal en sede judicial es una realidad, pues a través de la recogida de elementos tangibles y su posterior medición, éste actúa como medio de prueba. En el dictamen pericial presentado en el juzgado de Barcelona se detallaban las expresiones faciales espontáneas y los gestos de la menor al narrar los “tocamientos y prácticas de perversión sexual” por parte del padre, quedando así acreditada la credibilidad del relato de la misma.

¿Se os ocurren otros ámbitos de aplicación donde las expresiones y microexpresiones faciales revelen información que, a través de otros medios, no se pueda obtener o suponga una mayor dificultad?

A continuación, os dejo el link de acceso a la noticia, ya que no desmerece su lectura: http://www.lavanguardia.com/vida/20180330/442055218919/juez-resuelve-sobre-un-caso-de-abusos-por-las-expresiones-y-gestos-del-menor.html

Artículo anteriorEl consumo de Pornografía entre menores
Artículo siguienteLa esperanza: motor de las familias de los desaparecidos
Noemí Baño
Criminóloga y Perito Judicial en Microexpresiones. Criminóloga graduada por la Universidad de Barcelona -mención en Criminología Forense y Ejecución Penal- y Máster en Análisis y Prevención del Crimen por el Centro Crímina de la UMH. Técnica especialista en Microexpresiones faciales y lenguaje no verbal inconsciente para la realización de pruebas periciales por Comunicación Gestual. Curso de especialización para la elaboración de Modelos de Prevención de Delitos (Compliance programs) por la Universidad Internacional de Catalunya junto al bufete penalista Molins & Silva. Cuenta con experiencia en la creación de Planes Locales de Seguridad en dependencias de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Actualmente es socia y directora de operaciones del grupo de empresas Comunicación Gestual, peritos judiciales expertos en Microexpresiones faciales y reacciones fisiológicas.

Dejar respuesta

¡Por favor introduce tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí