Criminología es una de las carreras universitarias más demandadas actualmente entre los jóvenes españoles, contando con una nota de corte media nacional de 9,692. Atraídos, equivocadamente, por la repercusión social que provocan las series de televisión, cada vez más comunes, de tipo policial, esto hace que se tienda a confundir la labor de la criminóloga o criminólogo.

A pesar de que el término criminología se viene utilizando desde finales del S. XIX, aún a día de hoy, es complicado establecer una definición exhaustiva y completa, debido al amplio abanico de autores que definen criminología (Tamarit Sumalla, 2014). Así, como ejemplo, para Sutherland, Cressey y Luckenbill (1992) “es el cuerpo del conocimiento sobre el delito como fenómeno social, incluyendo, el proceso de elaboración de las leyes, de infracción de las leyes y de reacción a la infracción de las leyes”; y, la European Society of Criminology (2000) lo definió como “todo conocimiento académico, científico y profesional acerca de la explicación, prevención, control y tratamiento del crimen y la delincuencia, del agresor y la víctima, incluyendo la medición y la detección del crimen, la legislación y la práctica del Derecho Penal, el cumplimiento de la ley, y los sistemas de justicia y correccional”.

No obstante, la definición de Criminología que tiene la sociedad, de forma más próxima, sin tener en cuenta la información de la televisión, es la de “ciencia social que estudia las causas y circunstancias de los distintos delitos, la personalidad de los delincuentes y el tratamiento adecuado para su represión” (DRAE, 2019). Aunque esta definición es acertada, puesto que así definió Garofalo a la Criminología en 1885, sin embargo, no es completa, puesto que olvida esencialmente dos partes fundamentales de esta ciencia: la primera, la víctima, es decir, según la Sociedad Española de Victimología (como citó Tamarit Sumalla, 2006) aquella persona que haya sufrido, de forma directa o indirecta, las consecuencias de un hecho delictivo o haya sido declarada formalmente así por un órgano jurisdiccional. La segunda, la prevención, es decir, no basta con reprimir el acto delictivo, sino que debemos anticiparnos a él y actuar para prevenirlo.

Como podemos apreciar existe una controversia patente entre los autores y sus definiciones, debido a que dependiendo de su perspectiva optan por una definición como ciencia multidisciplinar o como ciencia autónoma (Tamarit Sumalla, 2014; Serrano Tárraga, 2018). Así, por ejemplo, para Wolfgang (1963) “debería ser considerada como ciencia autónoma, una disciplina separada, dado que ha acumulado su propio conjunto de datos organizados y conceptos teóricos que utilizan el método científico, se aproximan a la comprensión del fenómeno delictivo y se proyectan en la investigación”. Una disciplina es denominada ciencia cuando reúne tres requisitos: “utiliza métodos e instrumentos, para conseguir conocimientos fiables acerca de un fenómeno relevante para la sociedad” (Serrano Tárraga, 2018). Hoy en día es indudable considerar la Criminología como una ciencia completamente autónoma. Sin embargo, la autonomía de la ciencia no implica incompatibilidad con su carácter interdisciplinar, pues para obtener una visión integradora del delito y, así, obtener una explicación criminológica exclusiva, es necesaria la finalidad de obtener multitud de factores aportados por otras ciencias como Sociología, Psicología, o el Derecho penal.

Por tanto, Criminología es una ciencia autónoma que mediante su carácter interdisciplinar obtiene los factores necesarios, para formar una perspectiva global e integradora del fenómeno delictivo. Así, una definición completa sería:

«La ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del estudio del crimen, de la persona del infractor, la víctima y el control social del comportamiento delictivo, y trata de suministrar una información válida, contrastada, sobre la génesis, la dinámica y las variables principales del crimen- contemplado este como problema individual y social, así como sobre los programas de prevención eficaz del mismo, las técnicas de intervención positiva en el hombre delincuente y los diversos modelos o sistemas de repuesta al delito » (García – Pablos, 2007).

Esta definición nos proporciona una información de gran importancia acerca de esta ciencia, pero sigue siendo una disciplina “fuera de ley”, es decir, sigue careciendo de una regulación específica que recoja sus salidas profesionales.

La figura, que representa la utilización de los conocimientos teóricos y elaboración de un estudio del delito completo, para poder desarrollar prácticamente la criminología, es el criminólogo o criminóloga, es decir, la graduada/o (anteriormente licenciada/o) en Criminología. No obstante, la labor del criminólogo, al carecer de regulación, se caracteriza por ser difícil de especificar o calificar, también, en parte, por su carácter interdisciplinar es un fenómeno complejo, que en numerosas ocasiones genera dudas acerca de lo que un criminólogo puede ofrecer a la sociedad.

Al mencionar la palabra criminólogo, se representa la imagen del equipo de C.S.I  o de Mentes Criminales, como mencioné al principio. Esta imagen errónea posiciona la labor de los graduados en Criminología en una encrucijada de la que es, en ocasiones, difícil hallar una salida. Existe, aquí, una dualidad patente entre lo que se conoce mediante las series de televisión y lo que realmente es Criminología, lo que coloca a los profesionales del estudio del fenómeno delictivo en una posición laboral indeterminada. Las salidas profesionales, por antonomasia, son fuerzas y cuerpos de seguridad (ámbito público) o personal de seguridad privada, detective privado (ámbito privado). Sin embargo, como he definido al principio la criminología es un campo bastante amplio y, son numerosas las salidas que ofrece, a pesar de carecer de regulación específica. Para ello, como ejemplo, tomaré el ámbito penitenciario, puesto que el estudio del delito, delincuente y su reinserción en la sociedad, así como la prevención son elementos de esta ciencia y, en cambio, no viene recogido en nuestra legislación.

“Los detenidos y presos serán entrevistados por el Trabajador Social y el Educador con el fin de detectar las áreas carenciales y necesidades del interno. Así como, el psicólogo, el jurista, el trabajador social y el educador formularán propuesta de inclusión en los grupos de separación interior para los penados de nuevo ingresos” (El art. 20 RD 190/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario)

Aquí, podemos apreciar como destaca figuras relevantes y anexas al criminólogo, para el análisis y clasificación de los penados de los centros penitenciaros. No obstante, no se refleja al criminólogo/a cuando son profesionales perfectamente cualificados para realizar estas funciones debido a nuestro conocimiento teórico e interdisciplinar.

“La composición del Equipo Técnico del que pueden formar parte: un jurista, un psicólogo, un pedagogo, un sociólogo, un médico, un ayudante técnico sanitario/diplomado universitario en Enfermería, un maestro o encargado de taller, un educador, un trabajador social, un monitor sociocultural o deportivo y un encargado de departamento, para llevar a cabo, entre otras funciones,  la ejecución de los programas de tratamiento individualizados de intervención penitenciarios que se establezcan para cada interno, la adopción de las medidas necesarias para superar las carencias que presenten los internos, informar de los resultados de la evaluación, etc.” (Art. 274 y ss. RD 190/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario)

Tampoco se reconoce nuestra figura como parte del equipo técnico, cuando poseen las cualidades necesarias y los conocimientos imprescindibles característicos de nuestra ciencia para realizar las funciones especificadas en la legislación.

La Criminología en España se encuentra muy limitada debido a dos razones fundamentales: primero, la controversia entre ciencia autónoma y carácter interdisciplinar. Aunque, como he introducido anteriormente, la autonomía y el carácter interdisciplinar no son características incompatibles, sino que ambas ofrecen una visión integral del fenómeno delictivo; la segunda, la falta de regulación acerca de la figura del criminólogo para poder desarrollar su labor profesional. Aquí, he hablado de materia penitenciaria, debido a que es una materia muy próxima a nuestra ciencia y, en cambio, la legislación no contempla nuestra figura, aunque el art. 37 y ss. Decreto 329/2006, de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización y Funcionamiento de los servicios de ejecución penal en Cataluña, recoge la composición del equipo multidisciplinario, donde sí contempla al criminólogo. Esto refleja la necesidad de incluir la figura del criminólogo en materia penitenciaria, puesto que lo recoge como un profesional competente para ejercer las funciones establecidas en relación con los penados aportando su perspectiva criminológica al resto de profesionales del ámbito.

 

REFERENCIAS.

CATALUÑA. Decreto 329/2006, de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de Organización y Funcionamiento de los servicios de ejecución penal en Cataluña. Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña, 31 de octubre de 2006, núm. 4751.

ESPAÑA. Constitución Española. Boletín Oficial del Estado, 29 de diciembre de 1978, núm. 311.

ESPAÑA. Real Decreto 190/1996, de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario. Boletín Oficial del Estado, 25 de mayo de 1996, núm. 40.

EUROPEAN SOCIETY OF CRIMINOLOGY. (2000). Constitution of the European Society of Criminology. [Consultado el 03 de julio de 2019]. Disponible en: http://www.esc-eurocrim.org/index.php/the-esc/constitution

GARCÍA-PABLOS, A. (2007). Criminología. Una introducción a sus fundamentos teóricos. Valencia, España: Editorial Tirant lo Blanch.

GAROFALO, B.R. (1885). Criminología: Studio sul delitto, sulle sue cause e sui mezzi di repressione. Turin, Italia: fratelli Bocca.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. (2019). Diccionario de la lengua española. 23.ª ed., [versión 23.2 en línea]. [Consultada el 03 de julio de 2019].

SERRANO MAÍLLO, A. (2017). Teoría Criminológica. La explicación del delito en la sociedad contemporánea. Madrid, España: Editorial Dykinson, S.L.

SERRANO TÁRRAGA, M.D. (2018). Criminología. Introducción a sus principios. Madrid, España: Editorial Dykinson, S.L.

SUTHERLAND, E.H.; CRESSEY, D.R. y LUCKENBILL, D.F. (1992). Principles of Criminology. Eleventh edition. Lanham, Estados Unidos: General Hall.

TAMARIT SUMALLA,  J. M. (2006). La victimología: cuestiones conceptuales y metodológicas. Valencia, España: Editoorial Tirant lo Blanch. En BACA, E., ECHEBURÚA, E. y TAMARIT, J.M. (Coords.). (2006). Valencia, España: Editorial Tirant lo Blanch.

TAMARIT SUMALLA,  J. M. (2014). La criminologia. Barcelona, España: Editorial UOC (Oberta UOC Publishing, S.L.).

WOLFGANG, M.E. (1963). Criminology and the criminologist. Journal of Criminal Law and Criminology, 2 (54).    

3 Comentarios

  1. Somebody essentially lend a hand to make severely posts I might state.
    That is the very first time I frequented your website page and to this
    point? I surprised with the analysis you made to make this actual post amazing.
    Fantastic job!

Dejar respuesta

¡Por favor introduce tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí