Como ya se evidenció en anteriores artículos, en el ámbito de la psicología y criminología forense se encuentran distintas pruebas que son usadas como herramientas para poder determinar el riesgo de violencia que presenta un sujeto, principalmente en el ámbito psiquiátrico y/o penitenciario. No obstante, se pueden encontrar pruebas de valoración específicas para tipos de violencia más concretas, como sería el Sexual Violence Risk -20 (SVR-20). Este instrumento fue creado por D.P. Boer, S. Hart, P.R. Kropp y Ch.D. Webster y adaptado al español por A. Andrés-Pueyo y S. López.

El SVR-20 es un instrumento de evaluación del riesgo de violencia sexual utilizado por su gran capacidad de predicción, pues presenta un elevado tanto por ciento de aciertos sobre la reincidencia de los peritados, sobre todo pronosticando esos casos donde se concluye un riesgo de violencia sexual bajo, es decir, valorar que el evaluado no reincidirá (Pérez Ramírez et al., 2007).

La presente prueba está formada por 20 ítems distribuidos en 3 grupos principales: ajuste psicosocial, delitos sexuales y planes de futuros.

El primero de ellos hace referencia a todos los factores de riesgo tanto fijos como estables basados en la historia del evaluado. Algunos ejemplos de los mismos pueden ser “Problemas relacionados con el consumo de sustancias tóxicas” o “Víctima de abuso en la infancia”, como también “Antecedentes de delitos no-violentos».

Seguidamente, como se ha expresado en anterioridad, esta herramienta es utilizada principalmente en el ámbito penitenciario, por lo que es importante valorar si el interno tiene antecedentes o está cumpliendo una pena directa o indirectamente relacionada con esta tipología delictiva. Es por ello que este instrumento contiene una escala donde se codifican de forma concreta entorno este campo (segundo grupo de factores). Mediante dichos ítem se puede valorar si el individuo evaluado presenta un patrón delictivo, una escalada en la gravedad de su carrera delictiva o, a su misma vez, una mejora respecto la misma, por ejemplo, mediante intervenciones y tratamientos. Todos ellos son de gran utilidad para dar información en este campo y poder valorar la probabilidad de reincidencia que presenta el interno o sujeto peritado.

En tercer lugar, se hace una valoración de aquellos factores de riesgo relacionados con los planes de futuro del explorado. Dichos ítems son “Falta de planes realistas” y “Actitud negativa hacia la intervención”. Ambos factores muy importantes para poder hacer una previsión sobre la reinserción del interno en la sociedad y la posibilidad de que pueda reincidir o no, tanto en delitos de índole sexual como de otra tipología.

La codificación de dicha prueba la lleva a cabo el profesional que está valorando al interno o peritado, basándose en aquella información que haya podido obtener en las diferentes entrevistas con él, su entorno próximo, así como de la documentación consultada (jurídica, clínica, médica…). A diferencia de otras pruebas forenses de valoración del riesgo de violencia, la codificación del SVR-20 no es numérica, sino que se marca cada ítem con la palabra “SI”, si el individuo lo contiene o, en caso contrario, se valora con un “NO”. En el supuesto de no tener suficiente información, se debe de calificar el ítem mediante el símbolo “?”, añadiendo cualquier comentario que el evaluador crea conveniente. Además, se debe especificar si ese ítem ha sufrido un cambio reciente mediante los símbolos “-”, “0” o “+”. Es importante destacar que, en algunos de los ítems, principalmente en el primer grupo (ajuste psicosocial), se debe de especificar a partir de qué información se ha codificado dicho ítem. Por ejemplo, en el caso del factor “Desviación sexual”, el profesional tiene que determinar si su valoración ha sido basada y/o contrastada con una evaluación clínica completa o, en caso contrario, se considera un valor provisional a la espera de ser confirmado a partir de un examen clínico en profundidad.

Además, debido a la valoración multifactorial que presenta este instrumento, es interesante que el profesional haga uso de otras pruebas psicométricas y/o forenses, como la escala PCL-R o PC-SV, para poder determinar con mayor precisión y certeza la presencia de Trastornos Mentales Graves o Psicopatía.

La valoración final que obtiene el individuo sujeto a evaluación, como también se valora en otros test de la misma índole (HCR-20 y SAPROF), es la presencia del riesgo de violencia sexual BAJO, MODERADO o ALTO.

Para finalizar, es importante resaltar que todas las pruebas que los distintos profesionales podemos usar en el ámbito forense son de ayuda para poder respaldar todo aquello que se obtiene de las distintas entrevistas con los peritados. Así pues, so se debe dar ningún resultado como certero o inequívoco.

 

Bibliografía

Pérez Ramírez, M., Redondo Illescas, S., Martínez García, M., García Forero, C., & Andrés Pueyo, A. (2007). Predicción de riesgo de reincidencia en agresores sexuales.

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