El “mito de la trata de blancas” se ha utilizado en la construcción de discursos tanto en el ámbito político como en el ámbito social.

Analizaremos este concepto tomando como punto de origen el periodo comprendido entre los años 1909 y 1914 en Estados Unidos, que de la mano del trabajo de Doezema, podremos analizar la expansión que tuvo este mito hasta el presente.

Debemos destacar que no se pretende con este análisis confundir el “mito” con la realidad, debido a que más que reflejar la realidad, la trata de blancas se consolidó como el elemento discursivo idóneo para controlar los cambios en los modelos familiares, el lugar de la mujer en el mercado de trabajo en las ciudades industriales y la introducción de cuestiones de género en el ámbito de la política.

Cabe añadir de todos modos que los estudios realizados durante toda esa época demostraron que finalmente solo unas pocas mujeres fueron objeto de trata, pero lo que interesa realmente en este punto, siguiendo los trabajos de Doezema y de Grittner, es apelar a la capacidad productiva del mito.

En este sentido, no se trata tampoco de una cuestión metodológica, ya que la búsqueda de cifras más adecuadas al fenómeno de la trata de forma desligada de una tarea que aborde la complejidad y la profundidad del poder que tiene el mito en la actualidad, tendrá un efecto negativo sobre la vida de las mujeres migrantes y también sobre las trabajadoras del sexo.

A través del estudio del “mito” se identifican distintos mecanismos y elementos que formaron parte de su construcción en Estados Unidos:

Destacamos 5 elementos esenciales:

*  La moral asociada directamente con las mujeres, asexuadas, casi virginales.

  • Los hombres, por el contrario, sexuales, inmorales. Las mujeres son víctimas castas.
  • Violencia, coerción y engaño son utilizados para explotar y esclavizar a las mujeres.
  • Las historias se estructuran en función de una mujer aborigen y un hombre extranjero.

A partir de 1909, y durante los siguientes cinco años, la prostitución comenzó a ser objeto de persecución y medidas represivas gracias al pánico moral producido por la trata de blancas. En consecuencia, en el año 1910 se sanciona la ley contra la trata de blancas (más conocida como Mann ́s Act) que prohibía la trata interna de mujeres y niñas para prostitución, o “cualquier otra propuesta inmoral”. Esta ley reforzó el régimen de fronteras y estableció reglas y prohibiciones para los matrimonios entre personas de distinto origen. Las distintas respuestas institucionales produjeron un cambio en la regulación de la sexualidad y se convirtió en patrimonio de la criminología positivista unos años más adelante.

La elaboración del mito de la esclava sexual y su popularidad sugieren que no se trataba tanto de reprimir el interés sexual, como de acomodarlo al marco moral de la cultura dominante de aquella época. De esta forma el mito de la trata de blancas sirvió como un símbolo político, pero también psicológico, que cristalizó muchas preocupaciones sociales y culturales expresadas por los puritanos.

El fenómeno de la trata se convirtió en un pánico moral debido al “mito”. Por eso, referente al concepto presente, quedó organizado como una cuestión de mujeres blancas que migraban a las ciudades y quedaban a merced de los proxenetas extranjeros. Este mito llegó a su fin en torno a 1914 con el comienzo de la Primera Guerra Mundial y un descenso de la llegada de migrantes europeas.

La trata de blancas dejó de ocupar el lugar que había mantenido durante bastante tiempo. Esto no quiere decir que el mito de la trata de blancas desapareciese por completo. Es más, la capacidad de desaparecer y reaparecer que tiene se demuestra, por ejemplo, en Francia en la década de los sesenta, donde se desarrolló una campaña que retomó los argumentos de las primeras. Empleados de seis tiendas de ropa en Orleans fueron acusados de drogar y transportar a mujeres jóvenes hacia el norte de África y el Medio Este para explotarlas en la prostitución. Esta «leyenda urbana» no condujo a la acción policial o de otras instituciones, pero si revela la influencia que tiene este mito cuando se activa en ciertos momentos y frente a ciertas crisis.

 

Actualmente este mito reaparece bajo los relatos de mujeres migrantes pobres que son explotadas sexualmente por redes organizadas. En este sentido, se pueden leer historias que redundan en cuestiones como la belleza, la virginidad, la inocencia, tanto en medios de comunicación como campañas públicas que se dedican a la lucha contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Por ello, en los debates que dieron lugar a la elaboración del Protocolo de Palermo contra la trata, éste no pudo deshacerse del mito de la trata de blancas. Tanto en ámbito nacional como internacional, como en el discurso popular, la trata de mujeres con fines de explotación sexual fue identificada y continúa siéndolo con la prostitución. En este sentido, quienes tuvieron la oportunidad de intentar que la prostitución no formara parte de la definición del Protocolo, no tuvieron nada que hacer, ya que el papel central ocupado por la sexualidad en el discurso de las feministas liberales como un lugar de «violencia» y, por lo tanto, la incapacidad de quitar de la órbita expansiva de la «violencia de género» el trabajo sexual.

Los intentos frustrados revelan, una vez más, el carácter performativo del mito: en primer lugar, la (re)aparición del consentimiento, como elemento esencial a la construcción de la víctima real.

A la hora de construir un perfil criminológico sobre el que diagramar las políticas de prevención y sanción de la trata de mujeres con fines de explotación sexual más ajustados a la realidad. Hay que tener en cuenta los distintos intentos a nivel internacional y local que se han visto frustrados en el último tiempo, principalmente por las dificultades a la hora de definir el fenómeno y por la falta de datos concretos sobre el mismo.

 

BIBLIOGRAFÍA

             * IGLESIAS SKULJ.A. (2013)La trata de mujeres con fines de explotación sexual» Ediciones Didot, Buenos Aires

* SKROBANEK. S, (1997) “Tráfico de mujeres, realidades humanas en el negocio in- ternacional del sexoEd Narcea, S.A. De Ediciones, Madrid

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