¿Qué es la ética?, Con esta pregunta inicio la clase con mis alumnos universitarios, la respuesta es variada, hablan de distinguir lo que es bueno y lo que es malo, de hacer el bien, de ser honestos, de moral, de valores, en fin, todos tienen una idea de lo que es la ética, pero ¿cómo la definimos? ¿Cómo la aplicamos? ¿Cómo opera en el ámbito forense?

Debemos partir de que la ética es un conjunto de valores, principios y virtudes que se relacionan con la moral, la integridad y la rectitud u honestidad, sin embargo, esto no se pregona, se demuestra en nuestras acciones.

En nuestro campo de acción, tenemos que establecer que la ética personal y la ética profesional no son siempre lo mismo, también que dependiendo del área en que nos desenvolvemos se requiere un cierto nivel de ética para cada función, esto suena como una contradicción, pero no lo es, partamos de la noción del dilema moral.

El dilema moral implica que tenemos frente a nosotros un problema y dos formas de resolverlo, nuestra decisión, sin importar por cual de las dos optemos no será ética, ya que la solución uno conflictúa con la solución dos, esto es, la decisión que tomemos sea cual sea causará conflicto con la otra.

De ahí que debemos plantear el dilema de acuerdo al área en que nos desempeñamos en el Sistema de Justicia Criminal.

En el ámbito académico, como estudiantes quizá no pensamos que plagiar un texto es incorrecto, lo que vemos es que si no cumplimos con el deber estamos faltando a nuestra obligación como estudiantes y que, si cumplimos con el deber a través de un plagio, estamos actuando mal pero cumplimos con nuestro compromiso, ¿cuál opción es la mejor?

En el ámbito de la Aplicación de la Ley, podemos considerar que plantar una evidencia es malo, pero si no la plantamos el culpable queda libre, ¿qué es lo que debemos hacer?

En el rubro de los Servicios Forenses, si olvidamos un elemento en nuestra hoja de cadena de custodia, dejar las cosas de esa forma implica que la evidencia no se considere, alterar la cadena de evidencia o elaborar un nuevo rastro evidenciario va en contra del protocolo, ¿cómo actuarías?

En el ámbito de la Administración de Justicia, sé que el caso que expone la fiscalía cuenta con errores y sé que hay incluso hechos falsos que me han expuesto, pero si los hago valer tal y como establece la ley dejo en libertad a un criminal, ¿cómo resuelvo?

Dentro del Sistema Correccional, un interno comete una falta, pero es jefe de un sindicato del crimen, ¿lo denuncio y pongo en riesgo a mi familia o callo y dejo que haga lo que quiera?

Cualquiera de las opciones presentadas en los ejemplos anteriores muestra los dilemas éticos que enfrentan quienes trabajan en el Sistema de Justicia Criminal, pero, ¿tú cómo los enfrentarías?

Si comparamos los niveles de responsabilidad de los actores en los ejemplos que hemos manejado, se antoja pensar que hay cierta flexibilidad, que la ética es maleable, sin embargo, esto no es así, la ética es rígida, queda al arbitrio de la persona hasta donde compromete su ética personal y su ética profesional, si sigue las reglas y si, al seguirlas compromete o no sus valores, moral, virtudes, principios e integridad.

Se requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace para poder considerar que una persona es íntegra y que por tanto se le puede considerar ética. En nuestro medio, esto no es tan sencillo, pensar en ser o no ser ético no es tan sencillo como decir que algo es blanco o negro, en el sistema de justicia se puede pensar que existen entre ambos extremos distintas tonalidades de gris.

No quiere esto decir que deliberadamente se actúe con falta de ética, sino que en ocasiones las opciones que el dilema ético nos presenta nos exigen inclinarnos por la “menos mala” o “menos peor”. Esto en ocasiones conflictúa con nuestra formación personal.

La ética es una, la decisión de ser ético o no es personal, los conflictos éticos los resolvemos por nuestra cuenta, cuando nuestra ética personal y la profesional se encuentran confrontadas con acciones propias o de otros y no hay nada que hacer más que tomar la decisión menos perjudicial, es momento de plantearnos si estamos en el lugar donde debemos estar o en el que toleramos quedarnos.

Ser ético es visible, no se pregona, no se grita a cuatro vientos, ser ético es ser confiable y ser aquella persona a la que le piden consejos los demás cuando sus decisiones los sitúan en una encrucijada, ser ético es ser la persona en la que los demás piensan cuando se busca un ejemplo de conducta.

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