La última encuesta realizada por el CIS, en el año 2017, sobre las actitudes hacia la inmigración por parte de los españoles nos arroja una serie de resultados interesantes para este artículo. El 44.9% de los españoles encuestados tenía antipatía hacia un determinado colectivo, el 37% expresaban que “ningún colectivo le cae peor que otro” y al 10.7% no le cae mal ningún grupo. A todos a aquellos que respondieron que sentían antipatía por algún grupo de inmigrantes, tuvieron que justificar el por qué. La segunda pregunta más respondida, con un 11.1%, fue por su vinculación a la delincuencia y al crimen organizado.

Estos resultados nos dan a entender que, una gran parte de los españoles relaciona inmigración delincuencia. Pero, ¿de dónde sale esta relación? ¿Es esta idea realmente cierta? Comprobémoslo. 

Para comprender esta realidad es importante hablar de varios conceptos. Los seres humanos realizamos categorizaciones sociales. esto nos permite simplificar el entorno social en el que nos desenvolvemos. Este mecanismo economiza nuestros esfuerzos, determina nuestra relación con los demás y condiciona nuestro conocimiento de la realidad (García, E. 2001). Los estereotipos son estructuras cognitivas que contiene conocimientos, creencias y expectativas sobre algún colectivo. (Echebarría, A. 1995). Los estereotipos nos ayudan tener información rápida de la otra persona, que previamente la hemos incluido en alguna categoría. 

Para entenderlo mejor, pongamos un par de ejemplos. Si asociamos “ser peligroso” a todos los individuos rumanos, al pasear por una calle al anochecer con poca afluencia sentiríamos temor. Pero, ¿sentiríamos lo mismo si nos encontramos con una mujer rumana? Probablemente no, porque la categoría mujer y rumana no lleva consigo el atributo de “ser peligroso”. Si asociamos “ser gracioso” a todos los andaluces, posiblemente si conocemos a uno de ellos, pensaremos o le diremos que es gracioso. Con estos ejemplos podemos entender que los estereotipos y las categorías sociales predeterminan nuestras relaciones sociales.

Pues bien, los prejuicios son actitudes negativas hacia un determinado colectivo por una generalización errónea y rígida. Relacionado con esto tenemos la discriminación, que se produce cuando actuamos bajo prejuicios. La relación este estos dos conceptos no siempre es lineal, ya que no todos los prejuicios conllevan a actitudes discriminatorias, ni todas las actitudes discriminatorias conllevan la generación de un prejuicio. (García, E. 2001). Un ejemplo del primer caso podría ser cuando una persona tiene prejuicios hacia un determinado colectivo social, pero no lo exterioriza porque sabe que está prohibido. El segundo caso podría ser el que se da en algunos países islámicos en relación con la mujer. No hay ningún prejuicio con ella, pero sin embargo se discrimina socialmente. (García, E. 2001).

La aclaración de estos conceptos era necesaria para poder llegar a entender por qué relacionamos delincuencia con inmigración y es que, esta relación no es más que uno de los muchos estereotipos que hemos diseñado. García, 2001 expone de donde nace la relación entre delincuencia e inmigración:

Como todo estereotipo no se fundamenta en el conocimiento de unos datos reales sobre la participación de este colectivo en la delincuencia, sino que se construye sociológicamente a través, por una parte, de los mensajes políticos de los gobiernos europeos que llegan a la opinión publica en torno a la necesidad de un exhaustivo control de las fronteras y la inmigración, y del mensaje emitido por la propia legislación en extranjería, que la regula bajo criterios policiales y represivos cercanos a los de las conductas delictivas, y, por otra parte, a través de los medios de comunicación, cuya información se muestra suficiente para dar lugar a un proceso de categorización que perfile determinados estereotipos sobre los inmigrantes. La continuidad de noticias y la aparición cada vez más frecuente de programas televisivos y radiofónicos dedicados a la narración de morbosos sucesos delictivos genera en la opinión publica una sensación de que tales hechos son habituales y recuentes, sobredimensionando su extensión. (p. 83)

Lo que expone esta autora lo vemos día a día en nuestros perfiles de redes sociales con bulos acerca de supuestas ayudas a inmigrantes o titulares como “Prisión provisional para el hombre de origen magrebí que mantuvo secuestrada a su expareja en Leganés”1 o “Tres marroquíes investigados en la localidad granadina de Armilla por abusar sexualmente de una menor de catorce años2 son algunos ejemplos que nos podemos encontrar a diario. Pero esta no es la realidad. Para ello, se ha accedido a los datos del INE sobre población reclusa, seleccionando desde 2013-2018. Los datos extraídos se muestran a continuación:

2013 2014 2015 2016 2017 2018
ESPAÑOLES

207.580

ESPAÑOLES

213.157

ESPAÑOLES

221.857

ESPAÑOLES

280.750

ESPAÑOLES

303.717

ESPAÑOLES

307.924

EXTRANJEROS

67.616

EXTRANJEROS

64.799

EXTRANJEROS

66.899

EXTRANJEROS

84.452

EXTRANJEROS

90.584

EXTRANJEROS

98.403

Elaboración propia.

Antes de analizar los datos, es importantes considerar que en esta tabla no se ha realizado distinción por sexos ni por tipología delictiva. y que los extranjeros son la suma de todos aquellos penados cuya nacionalidad es de cualquier país de la UE sin contar España, países del resto de Europa, América, Asia y Oceanía. En el aspecto legislativo, es esencial considerar la reforma del Código Penal del 2015, que suprimió las faltas por delitos leves. Esta modificación está relacionada con el aumento de los penados.

Con esta recopilación de datos y la redacción de este artículo se quería demostrar, brevemente, que la comisión de un hecho delictivo no depende de la nacionalidad del sujeto. Incluso, podemos afirmar que los nacionales cometen más delitos que los extranjeros. Esto es una cuestión social, todos podemos colaborar de alguna u otra forma a la erradicación de estereotipos como estos.

BIBLIOGRAFÍA

Actitudes hacia la inmigración. Estudio Nº 3190. (2017). Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Recuperado de: http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3180_3199/3190/es3190mar.pdf

Delitos según nacionalidad.Instituto nacional de Estadística (INE). Recuperado de: https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=3977&capsel=3977

Echebarría, A. (1995). Psicología social del prejuicio y el racismo. Madrid, España: Centro de Estudios Ramón Areces. 

García España, E. (2001). Inmigración y delincuencia en España: Análisis criminológico. Valencia, España: Tirant Lo Blanch.

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