Los Children’s Advocacy Centers (CAC) (1980) en Estados Unidos, Barnahus (1998) en Islandia y la Casa de los niños en España (2020), son unos centros especializados en protección de niños y adolescentes que sufren o han sufrido victimización sexual en la infancia u otras formas de violencia. Se crearon frente a la carencia en el sistema judicial de una acogida sana y no revictimizante para estos menores. Según el informe Bajo el mismo techo de Save the Children (2018): «el objetivo principal del sistema judicial no es la protección del niño/a víctima, sino el enjuiciamiento de un presunto hecho delictivo mediante un proceso justo y, en el caso de que se declare la culpabilidad del acusado, el castigo del presunto agresor. El proceso, pues, no está orientado esencialmente a proteger al niño, sino que éste, a ojos de la justicia, es tratado como un testigo de su propia historia del cual hay que obtener pruebas». Hoy en día, el circuito de denuncia y testificación del niño/a víctima se parece más a un campo de batalla que a un lugar de acogida y protección.

El niño/a o adolescente que decide denunciar, tiene que pasar por diversos servicios (sanitarios, policiales, jurídicos, sociales…), desconectados entre sí, contando una y otra vez su testimonio a los profesionales de las distintas áreas que en la mayoría de las ocasiones no están preparados para brindarle un trato acorde a sus necesidades. La victimización sexual se trata de un problema de salud pública donde niños o adolescentes son abusados por otra persona que tiene autoridad sobre ellos o una relación de confianza y que utilizan para obtener un beneficio sexual. Esto puede generarles consecuencias psicológicas de diversa índole, que pueden aparecer incluso tiempo después de la experiencia traumática y extenderse a lo largo de sus vidas (Steine et al., 2017). Éstos se encuentran muchas veces defendiendo su propia historia, con el miedo inicial de poder verse cuestionados por el sistema que se supone debe brindarles apoyo.

Por ello, desde la comunidad científica en psicología y victimología llevan tiempo pidiendo un sistema que dé una respuesta a la altura de niños y niñas víctimas, donde puedan exponer su testimonio lo menos posible y sentirse comprendidos, un lugar donde todos los servicios (judicial, policial, psicológico forense-clínico, social y educativo) estén coordinados y especializados para dar una respuesta adaptada a las necesidades específicas de niñas, niños y adolescentes, generando así un contexto resiliente que sea punto de partida para la recuperación psicológica. Fue en Estados Unidos donde se crearon por primera vez estos circuitos cerrados, que allí tienen por nombre Children’s Advocacy Centres (CAC). Más tarde se abrieron las Barnahus en países como Islandia, Suecia, Noruega y Dinamarca. Años después les siguió Inglaterra y este año se ha abierto la primera Casa de los Niños piloto de España, concretamente en Tarragona.

Estos modelos de intervención se basan en el principio «one door principle» o el principio de una única puerta, donde todos los profesionales que se encargan de asistir a un menor denunciante de abuso sexual se encuentren en un mismo lugar, evitando desplazamientos a distintas sedes y equipos profesionales. Cada Casa de los niños es diferente, pese a tener el mismo fin, no todas se organizan igual. En Estados Unidos, por ejemplo, hay CAC donde se ofrece terapia psicológica para tratamiento del trauma mientras que otras no incluyen este servicio. También hay algunas donde se atienden casos de familias donde ocurre algún tipo de violencia intrafamiliar, mientras que otras funcionan exclusivamente para casos de abuso sexual infantil. Cada casa se adapta a las normativas de cada país y tiene una organización particular que puede variar en el tiempo (Save the Children, 2018).

Estas casas se encuentran ubicadas en áreas residenciales, no están ni en zonas hospitalarias, ni judiciales/policiales. Ya que se entiende que los niños no tienen ninguna enfermedad ni son delincuentes. Se trata de un entorno amigable que consta de 4 estancias donde se ofrecen todos los servicios pertinentes, desde que se revela el abuso, hasta la recuperación psicológica. Esto incluye a profesionales del ámbito policial, investigadores, juristas, médicos, psicólogos clínicos, psicólogos forenses, trabajadores sociales y educadores. Todos ellos trabajan de forma coordinada en base a protocolos, validados científicamente por investigadoras/es universitarios, que funcionan de forma eficiente y estandarizada (Pereda y Rivas, 2018).

El modelo terapéutico en el que se basan las intervenciones es el TF-CBT, Trauma-Focused Cognitive Behavioral Therapy, en español Terapia Cognitivo-Conductual Focalizada en el Trauma. Se trata del modelo de intervención con mayor eficiencia comprobada hasta el momento para el tratamiento de los síntomas que produce la victimización infantil (APA, 2006). Es un modelo integral donde se aborda el trauma desde distintos puntos, trabajando la exposición a lugares o situaciones que generan angustia, aplicando psicoeducación sobre la experiencia traumática, aprendiendo estrategias para mejorar la seguridad futura, técnicas de relajación para disminuir la hiperactivación, reprocesando cognitivamente la experiencia junto con las emociones y las conductas asociadas, etc (Kanter y Pereda, 2020).

El modelo de entrevista forense en el que se basan las evaluaciones es el protocolo de NICHD o The National Institute of Child Health and Human Development protocol. Esta es la herramienta de investigación para casos de abuso infantil que más evidencia recoge desde su creación en Estados Unidos (1990) según la American Professional Society on the Abuse of Children [APSAC] (1997). Esta entrevista pautada ha sido revisada y mejorada desde entonces para ser un método de evaluación adaptado al funcionamiento de la memoria infantil frente a las experiencias de abuso (Lamb, Orbach, Hershkowitz, Esplin y Horowitz, 2007; La Rooy et al., 2015;). Hoy en día cuenta con multitud de traducciones y adaptaciones para poder usarse prácticamente en cualquier país, a la vez que permite cierta flexibilidad en su uso debido a la alta fiabilidad, validez y consistencia interna en las medidas de memoria (La Rooy et al., 2015).

Como herramienta para la evaluación y mantenimiento de la calidad de los servicios llevados a cabo en las Casa de los niños se utiliza la Tracking Tool. Se trata de una herramienta de autoevaluación profesional basada en los Estándares de Calidad Europeos Barnahus. Estos quedan desglosados en el proyecto PROMISE Guidance for Multidisciplinary and Interagency Response to Child Victims and Witnesses of Violence, una guía de regulación de las Barnahus en Europa del Norte, donde se incluye un compendio de leyes e instrumentos de medida, nacionales e internacionales, para niños y niñas testigos de violencia (Promise Project).

En conclusión, la evidencia científica que trae a sus espaldas este proyecto y el beneficio que estas casas generan en niños, adolescentes y familias afectadas, son motivos más que suficientes para que se implanten en comunidades y países de todo el mundo. Hoy en día, aunque existen servicios especializados en atención a víctimas, como la OAVD Oficinas de Atención a Víctimas del delito, el SAVA Servicio de Asistencia a Víctimas en Andalucía o el EATP Equipos de Asesoramiento Técnico Penal, no dan abasto frente al elevado número de casos que tienen que atender a diario, al igual que no se encuentran preparados en muchas ocasiones para dar una respuesta adecuada estos niños y niñas.

El proyecto de las Barnahus, además, es recomendación europea e internacional del Consejo Europeo (2011), en el marco de sus estándares para que exista una justicia amigable con todos los niños. Asimismo, el Comité de los derechos del Niño (CDN) español, insta a adoptar una coordinación estatal administrativa e institucional para responder eficazmente a situaciones de violencia contra los niños y niñas.

 

Referencias

American Psychological Association, Presidential Task Force On Evidence-Based Practice. (2006). Evidence-based practice in psychology. American Psychologist, 61(4), 271-285.

American Professional Society on the Abuse of Children (1997). Guidelines for psychosocial evaluation of suspected sexual abuse in young children (Revised). Chicago, IL: Author.

Cohen, J. A., Mannarino, A. P., Perel, J. M. y Staron, V. (2007). A pilot randomized controlled trial of combined Trauma-Focused CBT and sertraline for childhood PTSD symptoms. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 46(7), 811-819.

Council of Europe (2011). Guidelines of the Committee of Ministers of the Council of Europe on child-friendly justice. Council of Europe Publishing. “Convenio de Lanzarote para la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexual”, firmado por España el 25 de octubre de 2007.

La Rooy, D., Brubacher, S. P., Aromäki-Stratos, A., Cyr, M., Hershkowitz, I., Korkman, J., Myklebust, T., Naka, M., Peixoto, C. E., Robertsj K. P., Stewart, H. y Lamb, M. E. (2015). The NICHD Protocol: A review of an internationally-used evidence-based tool for trainning child forensic interviewers. Journal of Criminological Research, Policy and Practice. 2, 76-89.

Lamb, M. E., Hershkowitz, I. y Lyon,T. (2013). Interviewing Victims and Suspected Victims Who Are Reluctant to Talk. APSAC Advisor 4, 16–19.

Lamb, M. E., Hershkowitz, I., Orbach, Y. y Esplin, P. W. (2008). Tell me what happened. Chichester, UK: Wiley.

Lamb, M. E., Orbach, Y., Hershkowitz, I., Esplin, P. W. y Horowitz, D. (2007). A structured forensic interview protocol improves the quality and informativeness of investigative interviews with children: A review of research using the NICHD Investigative Interview Protocol. Child Abuse & Neglect, 31, 1201 – 1231.

Lind, O. y Child Circle. European Barnahus Quality Standards Guidance for Multidisciplinary and Interagency Response to Child Victims and Witnesses of Violence. Council of the Baltic Sea States Secretariat and Child Circle. Recuperado de: https://www.childrenatrisk.eu/promise/wp-content/uploads/sites/4/2018/04/PROMISE-Barnahus-Quality-Standards.pdf

Kanter, B. y Pereda, N. (2020). Victimización Sexual en la Infancia e Intervención Basada en la Evidencia: La Terapia Cognitivo-Conductual Focalizada en el Trauma. Revista de Psicoterapia, 31(115), 197-212.

Observaciones finales sobre los informes periódicos quinto y sexto combinados de España (CRC/C/ESP/CO/5-6) (2018). Comité de los derechos del niño (CDN). Recuperado de:

https://www.plataformadeinfancia.org/AlmacenamientoExterno/NO%20OFICIAL%20-%20Observaciones%20Finales%20en%20ESP.pdf

Orbach, Y., Hershkowitz, I., Lamb, M. E., Sternberg, K. J., Esplin, P. W. y Horowitz, D. (2000). Assessing the value of structured protocols for forensic interviews of alleged child abuse victims. Child Abuse & Neglect, 24(6), 733­-752.

Pereda, N. y Rivas, E. (2018). Las Casas de los Niños: un recurso para atender a niños y niñas víctimas de abuso sexual y sus familias en Catalunya. Save the Children. Recuperado de: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/bajo-el-mismo-techo-web-doble.pdf

Steine, I. M., Winje, D., Christoffer Skogen, J., Krystal, J. H., Marita Milde, A., Bjorvatn, B., … Pallesen, S. (2017). Posttraumatic symptom profiles among adult survivors of childhood sexual abuse: A longitudinal study. Child Abuse & Neglect, 67, 280-293.

Van der Linden, P., van der Waesberghe, E., Wroblewska, A., de Meere, F. The PROMISE Tracking Tool Council of the Baltic Sea States Secretariat and Verwey-Jonker Instituut. Recuperado de: https://www.childrenatrisk.eu/promise/trackingtool/

Dejar respuesta

¡Por favor introduce tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí