Si nos adentramos en el proceso que acontece cuando una persona va desarrollándose como ser humano, logrando formar y adquirir sus identidades personales, es un shock para el sujeto cuando acaba descubriendo que una parte de la misma no se adapta a lo estipulado socialmente, dando lugar a una serie de aspectos negativos, al no integrarse ni aceptarse en esta desviación normativa.

Esto da lugar al uso de mecanismos de defensa y supervivencia, poniendo en riesgo a su entorno, así mismo y en última instancia a los demás ciudadanos mediante el conflicto, sino son los adecuados. En este post vamos a exponer una serie de resultados y teorías que expliquen como el homosexual que no se acepta así mismo y tampoco es aceptado por la sociedad puede terminar cometiendo actos atroces contra su propia característica reflejada en otros.

Gutiérrez Doña (1992) afirma que el saber culturalmente predominante y el saber subcultural llevan a un proceso de ambivalencia adaptativa en los homosexuales, expresada en la vida pública versus la vida privada activamente homosexual.

Para este autor, la Subcultura Homosexual representa un nivel de organización de la conciencia colectiva ambivalente, en tanto reúne en un solo espectro elementos que se contradicen mutuamente y que llevan a la población homosexual a sublimar represivamente su vida sexual pública para desplazarla hacia fines socialmente aceptados.

Así, por una parte el individuo se “adapta” a los requerimientos del entorno y por otra se oculta cotidianamente, debiendo integrar subjetivamente la libertad social y amorosa en el plano público -de la cual carece- con la necesidad de negar las condiciones de un mundo social que son fuente de frustración y sufrimiento.

Este fenómeno de ambivalencia doblemente represiva -como lo llama Gutiérrez Doña (1992)- provoca que el homosexual que no abandona su identidad, en todo caso tienda a ocultarla o disimularla dependiendo de las dificultades concretas que ésta le genere.

El hecho de no aceptar tu identidad sexual ante las personas del mismo sexo, nos lleva a ese dilema que nos perturba emocional y conductualmente, afectando a todas las esferas de manera crónica, dando lugar a la  HOMOSEXUALIDAD EGODISTÓNICA. Siendo un trastorno sexual no especificado, que produce este conflicto con su orientación homosexual.

No podemos pasar por alto que este tipo de trastorno tiene su origen en el conflicto con las expectativas sociales existentes o en la homofobia, concretamente en la interiorizada, hacía la figura o estereotipo de su propia homosexualidad no soportable.

Es tan importante este hecho para la criminología, ya que si la figura de otros profesionales no interviene y la administración o la sociedad no ayuda a identificar estas características, ni a prevenir actitudes radicales, en un periodo corto de tiempo tendremos delitos provocados por este odio o conflicto por no afrontar una identidad propia y ese sentimiento será traslado a otras personas

Los aspectos negativos de este conflicto interno son las distorsiones cognitivas, el estrés minoritario, la frustración, los sentimientos de soledad e incomprensión, así como el estado ocultable constante, la ansiedad, la rumiación o el estado de alerta. Todo esto crea una personalidad explosiva para salvaguardar su propia personalidad modificada para ser parte de la sociedad o formar parte de la comunidad.

Estos aspectos y experiencias sociales detonan los conflictos sociales y personales que se pueden intensificar por el grado de ocultación que tenga el sujeto del conflicto, el grado de aceptación de la orientación (siendo variables directamente proporcionales al acto realizado para solventar este estado), así como el hecho de realizar una conducta y ser etiquetado como homosexual.

En este sentido, Ander-Egg (1981), afirma que la desviación como “alejamiento”, “separación del camino” o transgresión de todo aquello estipulado por la sociedad global, se da a la luz de lo que Fromm denomina la “patología de la normalidad”.

Este proceso de alejamiento por no haber logrado su objetivo de mimetizarse con su entorno y el conflicto entre lo que se es, lo que se quiere ser y lo que debe mostrar que es, da lugar a una ira o frustración que debe equilibrarse en el algún momento (esta es la clave ante los resultados delictivos). Las reacciones a la frustración son las agresiones, evasión, regresión… en su modalidad negativa.

Tras el estudio realizado en México, evaluando asesinatos “pasionales” o que a mí evaluación inicial pudieran formar parte de la tipología de delitos de odio. Encontramos tres casos donde se comprueba que son debidos a la resolución de la teoría del conflicto-frustración.

Nos centraremos en uno de ellos, el sujeto es Javier M. C, sus características o perfil de homosexual egodistónico son las siguientes:

Justificaba sus experiencias sexuales homosexuales como uso sexual solamente y petición por la otra persona.

Tenía rasgos neuróticos y vigilantes, su centro de atención era cómo lo veían los demás y cuando salía algún tema que pudiera relacionarle con la homosexualidad se alteraba.

Mostraba actitudes homofóbicas. No se siente integrado en ningún grupo social. Tenía un alto nivel de adaptabilidad. Requiere una constante aceptación pública. Existen problemas con su sexualidad o actos de placer.

Razonamiento moral primario, centrado en sus propios beneficios. Autoestima baja y autoconcepto similar, es una persona impulsiva pero con habilidad sociales como la galantería o manipulación verbal.

Por lo que el tipo de conflicto según (Lewis A Coser, 1961) en este caso es el latente, no hay conciencia ni es percibido por el sujeto, inconscientemente debe reducir esa frustración o ansiedad, pero no sabe de donde proviene.

En el sujeto de estudio, vemos que estuvo deambulando por una zona gay de México donde habló con una persona y la llevo a casa, hasta ese momento quería solventar su ánimo libidinoso o pasional, pero cuando la otra persona marcó o reflejó que este era homosexual o vio en él lo que tanto odiaba, su estado emocional y frustración se acrecentaron hasta el punto de tener que acabar con la vida de ese estímulo que estaba provocando aquello.

La explicación a estos conflictos se pueden ver en las teorías criminológicas siguientes, tales como la teoría de la reacción defensiva ante la tensión o la teoría de la Anomia de Merton y la teoría de la transgresión de expectativas impuestas frustradas.

Ambas se pueden definir como un sentimiento o expectativa que no se ha podido resolver, donde el sujeto para encontrar el equilibrio debe resolver ese estado alterado que no puede controlar o alcanzar. Esta forma de resolución en el caso de estudio y en sus extremos que nos interesan son la agresión en distintos niveles o formas.

Las conclusiones o reflexiones de este estudio, para prevenir y solventar los extremos delictivos se pueden resumir en lo siguiente:

  • La homosexualidad egodistónica en un problema social, pudiendo declarar que la sociedad es el autor de este tipo de victimización mediante la interpretación del sujeto como objeto central del tipo de sociedad.

El shock que se produce después de esta victimización puede dar lugar a diferentes cambios en su conducta, desde obtener rasgos de introversión en la cual se producen auto descalificaciones o puede llegar a pasar a ser el victimario (identificarse con él) con otros homosexuales porque se ha dado cuenta de que no está bien ser lo que es y debe castigarlo. Siendo esta la consecuencia de nuestro sujeto de estudio.

O en el caso contrario continuar con sus rasgos neuróticos, en estado de alerta constante para solventar sus riesgos diarios de mostrar o que se descubra ese secreto tan odiado.

  • Se requiere seguir con la prevención en los colegios, instituciones y administraciones, dotando de las herramientas y el conocimiento necesario para no etiquetar a una persona en una minoría por las consecuencias que esto puede conllevar, así como exponer una serie de características para detectar este tipo de trastorno.
  • Estas formaciones deben ser desarrolladas por criminólogos que entiendan el conflicto, el origen y los supuestos resultados, para completar las futuras reacciones que puedan tener los oyentes y para que ellos puedan crear consciencia en los demás.
  • Las formaciones y protocolos deben desarrollarse técnicas para que la forma de resolver el estado de frustración se realice por mecanismos socialmente adecuados y prácticos en el desarrollo de sus objetivos de vida

 

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