Quiero empezar este articulo resaltando el papel crucial del abogado/a en la lucha contra la violencia de género ya que considero que somos un perfecto instrumento para lograr que muchas mujeres que sufren día a día encuentren la JUSTICIA, y puedan volver a sonreír.
¿Es realmente tan importante la asistencia letrada a las víctimas de violencia de género? Y si es así ¿por qué exactamente?
A lo largo de este artículo intentaré responder a estas preguntas.
Cuando una mujer, que sufre violencia de género, acude a la policía o a la autoridad judicial para denunciar lo que está pasando, o para pedir ayuda, se encuentra, casi siempre, ante un desconocimiento de la ley, por lo que necesita ser creída y ayudada.
Es aquí cuando resulta de vital importancia la presencia del letrado, desde incluso antes de la interposición de la denuncia, pues ello le va a permitir a la víctima estar informada de cómo va a ser el procedimiento, sus fases, y las consecuencias de su denuncia. Esto último es muy importante para evitar una victimización secundaria, ya que muchas víctimas se encuentran inseguras a lo largo del proceso y desconfían del sistema judicial, lo que les lleva a abandonar el procedimiento.
En el Pacto de Estado en materia de Violencia de Género de 28 /07/2017, cabe destacar, la propuesta de establecer con carácter preceptivo la asistencia letrada a las víctimas de Violencia de Genero.


Esta propuesta, tiene su justificación principal en el derecho de defensa en nuestro ordenamiento jurídico, el cual, EXIGE LA ASISTENCIA E INTERVENCIÓN DE ABOGADO DEL DETENIDO/INVESTIGADO, salvo en supuestos en los que la entidad de los derechos que ejercitan y la simplicidad del procedimiento previsto para ello, lo permiten.
La asistencia letrada a la víctima de Violencia de Género, en cambio, está configurada como UN DERECHO DE LA VÍCTIMA y se deja a su criterio y decisión, contar o no con asistencia letrada desde el primer momento.
Artículo 20.1 redactado por la disposición final sexta de la Ley 42/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil:
“Las víctimas de violencia de género tienen derecho a recibir asesoramiento jurídico gratuito en el momento inmediatamente previo a la interposición de la denuncia, y a la defensa y representación gratuitas por abogado y procurador en todos los procesos y procedimientos administrativos que tengan causa directa o indirecta en la violencia padecida. En estos supuestos, una misma dirección letrada deberá asumir la defensa de la víctima, siempre que con ello se garantice debidamente su derecho de defensa. Este derecho asistirá también a los causahabientes en caso de fallecimiento de la víctima, siempre que no fueran partícipes en los hechos. En todo caso, se garantizará la defensa jurídica, gratuita y especializada de forma inmediata a todas las víctimas de violencia de género que lo soliciten.”
Veis la diferencia no?
En la práctica se sitúa a la persona víctima de un delito en situación de inferioridad jurídica comparativamente con la persona sospechosa de ser la perpetradora de tal delito, quien sí contará, en todo caso, con asistencia letrada en cualquier declaración que preste, tanto si se encuentra detenida, como si declara en concepto de investigada no detenida, por garantizarlo así los artículos 118, 520 y 771.2 LECRIM.
Cuando la víctima se dirige a dependencias policiales o judiciales debe ser informada del derecho a la asistencia letrada y si la victima manifiesta que SI desea ser asistida por un Letrado de V.D. no se debe comenzar la declaración de la víctima hasta que el Abogado no se haya entrevistado con ella previamente.
Como he comentado antes, este paso previo a la formalización de la denuncia es esencial, por la sencilla razón que, con nuestro asesoramiento a la víctima en ese momento, puede ser determinante para tomar una determinación u otra y que luego no hayan desistimientos.
En el momento de interponer la denuncia, generalmente se pide a la mujer que refiera exclusivamente los últimos hechos, sin poder recoger todos los tipos de violencia que ha estado viviendo a lo largo de su relación de pareja, tanto físicos como psíquicos, lo que hace difícil que pueda apreciarse posteriormente una agravante por VIOLENCIA HABITUAL, lo cual podría suplirse con una buena entrevista previa entre el letrado y la víctima, ya que la misma DEBE SABER que todos los hechos sufridos forman parte de la violencia de género y deben recalcarse en la denuncia.
Cuando la víctima tiene dudas, nunca debemos decidir por ella, esa responsabilidad no nos corresponde, y menos forzarla a denunciar, por mi experiencia cuando se le insiste a la víctima para que denuncia acaba retirando la denuncia o la acusación, lo que no obsta a que si tiene dudas por temor a su situación económica, asistencial o incluso a las represalias del agresor, si se le debe informar de los recursos con los que cuenta para dar ese paso, recursos policiales, judiciales y asistenciales, que hay mucha gente dispuesta ayudarla para dejar de estar sometida a dicha situación de maltrato y que vea que cuenta con muchos apoyos.
Resulta aconsejable remitir a la mujer a la Oficina de Ayuda a las Víctimas de Delito, donde van a recibir información acerca de los recursos asistenciales y ayudas a que puede tener acceso, centrándonos los abogados en las cuestiones de carácter jurídico.
Son muchas las victimas que sienten vergüenza por lo que les ha ocurrido, porque consideran erróneamente, que tienen la culpa de que tales hechos se hayan producido e intentan justificar el comportamiento de su agresor. De ser así, en el momento de interponer la denuncia manifiestan que no tienen miedo, porque en el fondo les da vergüenza reconocer que se sienten atemorizadas, y hay que hacerles ver la importancia de esta manifestación a la hora de conceder la orden de protección, pues el Juez para concederla ha de constatar una situación objetiva de riesgo en la victima y es un gran problema si la victima manifiesta que no tiene miedo.
Es importante también informarle de que a partir de ese momento, no ha de preocupase por solicitar otros abogados para el resto de las cuestiones que puedan surgir, puesto que será el propio abogado de oficio que le asiste ese día quien va a asumir la dirección letrada de los procedimientos civiles que se puedan derivar si ella desea iniciarlos: separación, divorcio, medidas de hijos no matrimoniales.
Después de leer este artículo, consideráis como yo, que es necesario exigir la asistencia letrada desde antes de la interposición de la denuncia en victimas de violencia de género?
Muchas gracias.

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