La criminología es una ciencia social que se encarga de estudiar el comportamiento humano en sus conductas desviadas y delictivas así como la reacción social ante las mismas además también es una ciencia que aborda el estudio de la victimiología. Para explicar por qué dichas conductas se llevan a cabo, la criminología se nutre de las diferentes teorías criminológicas para llegar a explicar el fenómeno de la delincuencia. Desde sus inicios en el siglo XIX, la criminología ya contaba con la motivación de querer promover mecanismos de prevención efectivos, eficaces, eficientes y adecuados a las necesidades de la sociedad, focalizándose en todas aquellas conductas anti-normativas.

Las conductas antisociales son fruto del desarrollo que cada persona ha ido atravesando durante las diferentes etapas evolutivas y, la criminología, se encarga de poder intervenir y prevenir en estas etapas para reducir el indice delictivo. Sin embargo, ¿Cuáles son las etapa más importantes a la hora de poder predecir las conductas desviadas de cada individuo? Así como aseguran los expertos, la infancia y la adolescencia son etapas vitales, en la cual se experimentan cambios biopsicosociales donde el individuo busca su propia identidad convirtiéndolo así en una persona susceptible a cambios repentinos en su forma de actuar; solo los valores y normas que ha aprendido de la familia y de la escuela le permitirá diferenciar entre lo que debe y lo que no debe hacer. En la misma, se irán atravesando diferentes etapas donde cada individuo enfrentará las adversidades de una manera única y particular de acuerdo a su individualidad psíquica, a su historia familiar y el entorno cultural. Así como también a sus propias posibilidades, experiencias y tiempos (Albornoz, 2008).

 

El papel de la educación en la sociedad, cobra una relevancia esencial a la hora de poder prevenir e intervenir en las conductas delictivas, esto lleva exponiéndose desde los años 60 a través de las teorías criminológicas del control, dónde exponen el factor escolar y familiar como uno de los pilares básicos para evitar conductas desviadas. Según Piaget (1978) a través de la educación, la sociedad proporciona al individuo las funciones que debe cumplir para obtener un desarrollo correcto en su crecimiento y constitución de conductas, es decir, por medio de la educación se pueden moldear las conductas, transmitir valores y culturas. La educación no solamente recae en el factor escuela, si no que se debe ir desarrollando desde los primeros años de vida del individuo con lo cual, la familia seria la primera encargada de inculcarle los primeros conocimientos para la integración en la sociedad. Sin embargo, el individuo obtendrá conocimientos a través de factores múltiples; el ambiente, la herencia, las relaciones, las creencias, etc. Todos estos factores harán hincapié en el futuro comportamiento de la persona, que dependerá de cómo haya gestionado este conocimiento y cómo haya influido internamente en ella.

Pero… ¿Qué papel puede tener la figura profesional del/a criminólogo dentro del ámbito educacional del individuo? Posiblemente si has llegado hasta aquí y conoces el rol y las funciones del criminólogo/a podrás hacerte una ligera idea.

Sin embargo… ¿A qué ámbitos se dirige la criminología? La criminología no solamente se dedica a aquello que está en el imaginario colectivo, que suele ser, el estudio del delito. Todos los profesionales de la criminología tenemos en mente que no es solamente el único cometido de esta ciencia ya que somos capaces de detectar, prevenir, restaurar e intervenir en cualquiera de las situaciones que propicien factores de riesgo que contengan posibles consecuencias no-normativas en los individuos. La criminología es una ciencia multidisciplinar, que puede abarcar en su objeto de estudio tanto en el momento postdelictual como en el momento predelictual.

El criminólogo/a podría desempeñar sus funciones en el ámbito escolar ya que es en este contexto dónde se pueden detectar aquellas conductas antisociales o desviadas de los niños y niñas. La función del profesional de la criminología no solamente recaería en poder detectar comportamientos no-normativos sino también en crear planes de prevención y de intervención. En este caso, estaríamos hablando de reducir aquellos factores de riesgo que constituyen una predisposición hacia la comisión de delitos (Schulman, 2012) a través de la educación.

A través de los programas de prevención, que englobarían todas las temáticas, el alumnado se beneficiaría de la información nueva que se le presente en todos los ámbitos, haciendo que se aproximen a unas conductas mas favorecedoras para la comunidad. Asimismo, a través de este aprendizaje, los menores podrían detectar situaciones de riesgo y saber cómo actuar ante éstas. Por otro lado, en caso de que se detectasen conductas antisociales, el profesional de la criminología sería capaz de intervenir, tanto a nivel grupal como individual, desarrollando  programas, talleres y espacios restaurativos en caso de que se presentasen dichas conductas.

De esta manera, la figura de la criminología comportaría un triple beneficio; en el individuo, en la comunidad y en la familia. No obstante, no cabe olvidar la ultima tarea que podría tener el criminólogo/a dentro del entorno escolar y es la de brindar formación a los profesionales del centro para que éstos también dispongan de las herramientas básicas y necesarias para poder intervenir de manera eficiente y eficaz.

Bajo mi punto de vista, considero la institución educativa como la herramienta capaz y primordial para detectar y reducir aquellos factores de riesgo que pueden llevar a desembocar en futuras conductas desviadas. Pero… ¿Por qué precisamente la institución educativa? Como ya he expuesto al principio, el primer contacto estatal que tiene la población es a través de las instituciones educativas, es a través de ahí donde se ayuda a conformar la personalidad y el desarrollo pisco y físico de las personas.

Referencias bibliográficas

Albornoz, L. (2008). La escuela como asesor y presento de conductas desviadas. Capítulo criminológico: revista de las disciplinas del Control Social, ISSN 0798-9598, Vol, 36 Nº1, 93-117. Recuperado en; https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2706259

Buil, D. (2013). ¿Qué es la criminología? Una aproximación a su ontología, función y desarrollo. Derecho y Cambio social, ISSN-e 2224-4131, Nº 44. Recuperado en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5456246

Cid, J., Larrauri, E. (2001). Teorias Criminológicas. Barcelona: Bosch, cap. 8

Salgado, A. (2013). La pedagogía criminológica como política de estado. Academia Mexicana de Psicopedagogía Jurídica. Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística. ISSN -e, Nº 10. Recuperado en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5251486

Piaget, J. (1978). A dónde va la educación. Barcelona: editorial Teide

Schulman, D. (2012). Acerca de la inversión en educación como herramienta de la estrategia de prevención social del delito. Archivos de criminología, Criminalística y seguridad privada. Volume:9. Recuperado en: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/306969

Dejar respuesta

¡Por favor introduce tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí