Las nuevas tecnologías se encuentran presentes en todos los ámbitos de nuestra vida, por lo que han producido una transformación en el comportamiento de los seres humanos. El acceso a la red desde cualquier dispositivo digital no solo reduce el tiempo, sino que permite una mayor conectividad a nivel global, sin embargo, esta conexión también supone un riesgo asumido por el usuario. La dimensión cibernética ofrece un nuevo espacio, donde los potenciales delincuentes pueden encontrar nuevas oportunidades delictivas. 

La situación provocada por el COVID-19 ha supuesto una sobreexplotación en el uso de internet, especialmente en los menores, puesto que al no tener que ir a clase presencialmente, tienen más horas de ocio, lo que les hace ser víctimas más vulnerables de los delitos cometidos a través de las Tecnologías de la Información y Comunicación (Viader Castro, 2020). La red consolida un escenario donde confluyen múltiples conductas sexuales contra menores vulnerables, sin embargo, el campo de conductas de explotación sexual a niñas y niños mediante internet es muy amplio y, por ello, es importante delimitar unas de otras para evitar el solapamiento entre ellas. 

El Abuso Sexual Infantil no es un delito novedoso, sin embargo, se ha producido una adaptación del delito a una nueva dimensión, así, los avances de las TICs actúan como los agentes iniciadores de un cambio en el paradigma de la interacción social (Montiel Juan, Carbonell-Vayá y Salom García, 2014; Villacampa Estiarte, 2014). Internet y las redes sociales juegan un papel fundamental facilitando el incremento de la asimetría de edad, madurez o poder entre la víctima y agresor/a con el fin último de satisfacer las necesidades sexuales propias o ajenas. Una de las tipologías delictivas en pleno auge, dada la situación actual y, sin embargo, con una tasa de esclarecimiento muy baja debido a las características inherentes a la red, es el fenómeno online grooming.

A pesar de que el término online grooming se viene utilizando desde hace algunos años, aún es complicado establecer una definición exhaustiva y completa que se aproxime a la realidad de este fenómeno, debido a la falta de consenso entre la comunidad científica, la Doctrina y la jurisprudencia. No obstante, tras la vasta revisión bibliográfica de los múltiples autores que han intentado describir esta tipología delictiva y, a través de una visión criminológica integral, podemos extraer algunos elementos que integran esta conducta. Así, por un lado, para De Santisteban y Gámez-Gaudix (2017) el fenómeno conocido como online grooming debe entenderse como “el proceso por el cual un adulto, mediante las ventajas que ofrecen las TICs, persuade, embauca, manipula y victimiza sexualmente a un menor, tanto de forma física, como a través de internet” (p.83). Maldonado Guzmán (2019) lo define como “un conjunto de estrategias empleadas por una persona para garantizar no solo el posterior contacto sexual con el menor, sino también el hecho de que éste no revele la situación abusiva” (p.4). Schnidrig (2016) indica que es “toda acción que tenga por objetivo minar o socavar moral o psicológicamente a un niño, con el fin de conseguir su control a nivel emocional para un posterior abuso sexual” (p.4). Para Villacampa Estiarte (2017) es “la conducta consistente en que un adulto intente hablar online con un menor cuando éste no quiere, o bien le solicite hablar de sexo, que le dé información sexual o que realice alguna conducta sexual no querida” (p.2). El Juez Titular del Juzgado de lo Penal 1 de Melilla afirma que esta conducta:

Consiste en crearse un perfil falso en un sitio web (como Omegle o Fortnite), conseguirse la confianza del menor, y comenzar entonces a pedirle imágenes o vídeos desnudo o en actitudes sexuales, empleando después las imágenes y vídeos obtenidos para chantajearles y, de este modo, conseguir más. (Viader Castro, 2020)

Por otro lado, la Doctrina tampoco emplea un único término para referenciar este fenómeno. Maldonado Guzmán (2019) destaca algunas descripciones de esta conducta mediante distintas Sentencias: “Child grooming, abuso sexual a través de internet mediante engaño, ciberacoso o ciberacoso sexual, preparación de atentados sexuales a menores a través de internet o ciberataque de carácter sexual mediante internet” (pp.11-12). 

La Unión Europea considera estos delitos como una grave vulneración a la salud y al desarrollo psicosocial de los niños, por lo tanto, consideran como valor fundamental la salvaguarda del bienestar y el interés superior de los menores, que los Estados miembros deben promover sin ningún tipo de discriminación. Por ello, destacan la necesidad de elaborar un instrumento que tenga como finalidad la prevención, la protección y la legislación penal en materia de lucha contra todas las formas de explotación y abuso sexual de los niños. Estos hechos propician la elaboración del Convenio del Consejo de Europa para la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexual, realizado en Lanzarote el 25 de octubre de 2007.

Finalmente, desde el ámbito europeo se desarrolla la Directiva 2011/92/UE del parlamento europeo y del consejo, de 13 de diciembre de 2011, relativa a la lucha contra los abusos sexuales y la explotación sexual de los menores y la pornografía infantil y por la que se sustituye la Decisión Marco 2004/68/JAI del Consejo. Este nuevo instrumento legislativo, permitió superar la ambigüedad de la redacción del Convenio de Lanzarote. Para ello, señala como delimitación, “de los actos encaminados a dicho encuentro” (art. 23 Convenio de Lanzarote) al término embaucamiento, ya que “constituye una amenaza con características específicas” (Directiva 2011/92/UE, preámbulo, apartado 19). Por ello, en el artículo 6 de la Directiva 2011/92/UE, propone la tipificación del delito de embaucamiento de menores con fines sexuales por medios tecnológicos, coincidiendo con el artículo 183 bis CP que ya estaba redactado en nuestro CP. Algunos autores como Sañudo o Villacampa (como se citó en Maldonado Guzmán, 2019) han criticado la traducción al español de la expresión «Solicitation of children for sexual purposes» de los textos legales, puesto que se sustituyó «solicitar» por «embaucar». El término embaucamiento hace referencia al engaño por parte de un adulto que “aprovecha la inmadurez de la víctima y vulnera sus derechos a la indemnidad sexual” (Alonso González, 2019, p.7), sin embargo, coincidiendo con lo que señala Villacampa (como se citó en Maldonado Guzmán, 2019), el término «solicitar» alude a la finalidad del potencial groomer, mientras que «embaucar» indica una de las múltiples estrategias utilizadas por los agresores, e incluso, en algunos casos, no existe técnica alguna, puesto que se expresa de forma directa la intención del groomer.

Por tanto, desde una perspectiva criminológica, este fenómeno delictivo es muy complejo de analizar. No obstante, tras la vasta revisión bibliográfica de los múltiples autores que han intentado describir esta tipología delictiva, podemos definir el online grooming, para acercarnos a la realidad del fenómeno, como el proceso gradual de obtener la confianza del menor mediante múltiples estrategias con una doble finalidad, por un lado, preparar a la víctima tanto física como psicológicamente y, por otro lado, tener un contacto sexual con ella.

Esta definición permite conocer el complicado entramado que engloba este delito, el cual se compone principalmente de dos individuos: groomer y víctima. Estos sujetos interactúan mediante las TICs, generándose, así, una dinámica general: en primer lugar, el online grooming comienza a desarrollarse en el momento en el que potencial groomer busca a su víctima; en segundo lugar, posteriormente al contacto con el menor, se realiza un análisis completo de la víctima con la finalidad de conformar una relación de confianza única y exclusiva, para ello el groomer utilizará alguna estrategia tales como la muestra de afecto o cariño, el engaño, la manipulación, o bien, la agresividad o violencia; finalmente, se producirá el contacto sexual, ya sea mediante medio físico o virtual.

Por todo lo explicado anteriormente, este artículo permite fomentar el conocimiento acerca de esta tipología criminal y facilitar una aproximación a la realidad criminológica de este fenómeno. No obstante, se requieren futuras investigaciones que profundicen en este delito.

> Bibliografía:

Alonso González, P. (2019). Online Grooming (Trabajo Fin de Grado). Universidad Pontificia Comillas, Madrid, España.

De Santisteban, P., y Gámez-Gaudix, M. (2017). Online grooming y explotación sexual de menores a través de internet. Revista de Victimología, 6, pp. 81 – 100.

España. Instrumento de Ratificación del Convenio del Consejo de Europa para la protección de los niños contra la explotación y el abuso sexual, hecho en Lanzarote el 25 de octubre de 2007. Boletín Oficial del Estado, del 12 de noviembre de 2010, núm. 274. 

Maldonado Guzmán, D. J. (2019). El mal denominado delito de grooming online como forma de violencia sexual contra menores. Problemas jurídicos y aspectos criminológicos. Revista Electrónica de Estudios Penales y de la Seguridad, 5, pp. 1 – 18.

Montiel Juan, I., Carbonell-Vayá, E., y Salom García, M. (2014). Victimización infantil sexual online: online grooming, ciberabuso y ciberacoso sexual. En Lameiras Fernández, M. y Orts Berenguer, E. Delitos sexuales contra menores abordaje psicológico, jurídico y policial (pp. 203 – 224). Valencia, España: Tirant lo Blanch.

Schinidrig, D. (2016) El delito de grooming en la legislacion penal actual y proyectada en argentina. Centro de Estudios en Libertad de Expresión (CELE), Buenos Aires, Argentina: Universidad de Palermo.

Unión Europea. Directiva 2011/92/UE del parlamento europeo y del consejo, de 13 de diciembre de 2011, relativa a la lucha contra los abusos sexuales y la explotación sexual de los menores y la pornografía infantil y por la que se sustituye la Decisión Marco 2004/68/JAI del Consejo. Diario Oficial de la Unión Europea, del 17 de diciembre de 2011, núm. 355.

Viader Castro, C. (12 de mayo de 2020). La delincuencia que no descansa en el coronavirus: child grooming y pornografía infantil [Mensaje en un blog]. Recuperado de http://www.derechopractico.es/la-delincuencia-que-no-descansa-en-el-coronavirus-child-grooming-y-pornografia-infantil/

Villacampa Estiarte, C. (2014). Propuesta sexual telemática a menores u online child grooming: configuración presente del delito y perspectivas de modificación. Estudios penales y criminológicos, 34, pp. 639 – 712.

Villacampa Estiarte, C. (2017). Predadores sexuales onliney menores: grooming y sexting en adolescentes. Revista Electrónica de Ciencias Criminológicas, 2, pp. 1 – 34.

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