Tradicionalmente el tráfico de pornografía infantil se ha realizado a través de revistas, videos, películas de video; sin embargo, estos medios han quedado obsoletos y la comercialización de este material se produce mayoritariamente a través de Internet.

Naciones Unidas la define como cualquier representación de un niño dedicado a actividades sexuales explícitas reales o simuladas o toda representación de las partes genitales de un niño con fines primordialmente sexuales. El Consejo de la UE lo define como: niño real practicando o participando en una conducta sexualmente explicita, incluida la exhibición lasciva de los genitales o de la zona púbica del niño.

Un proyecto llevado a cabo por la fundación ANESVAD, colgó una página web con contenido infantil en el que España aparece como 2º país que más visitó la misma, siendo Madrid la ciudad que más visitas originó el mismo día de su apertura.

¿Cómo definimos la pedofilia? Siguiendo la descripción que da el DSM-IV: es una manifestación de una parafilia. Y ¿En qué consiste una parafilia? La definimos como todo impulso sexual intenso y recurrente relacionado con objetos no humanos, el sufrimiento o humillación de uno mismo o de la pareja, y por niños u otras personas que no consienten, apareciendo este deseo al menos durante un periodo de seis meses.

¿Qué entendemos por pedofilia? El DSM-IV lo define como: la realización de actividades sexuales con niños pre-púberes generalmente de 13 o menos años de edad debiendo alcanzar el sujeto activo 16 años o más y ostentar 5 años por encima del menor.

FASES POR LAS QUE ATRAVIESA UN PEDÓFILO

Normalmente se establecen 5 etapas:

  1. Presencia de fantasías sexuales confortantes de la parafilia: La fantasía sexual por excelencia de todo pedófilo es el menor de edad, concretamente, la ilusión de mantener relaciones con él. Estas fantasías no aparecen de pronto, sino que es una idea que empieza a formarse normalmente en la adolescencia del sujeto. A menudo, el pedófilo tiene por distintas razones, un estancamiento en su proceso de maduración sexual, y es precisamente este hecho el que genera la fantasía sexual con menores, edad en la que estancó su evolución sexual el pedófilo.

 

  1. La adquisición de material pornográfico infantil: Es la forma que tiene el sujeto para responder a la necesidad sexual. Suele conceder una naturaleza positiva a la masturbación y a la colección de material pornográfico. Autores como Quaid y Taylor ven en la práctica de la masturbación una vía de escape y control de los pedófilos, evitando en algunos casos agresiones a menores, en los sujetos menos impulsivos o sin la iniciativa suficiente para llevar a cabo el delito.

 

  1. Entablar contacto con otros pedófilos para intercambiar material pornográfico: Esta fase obtiene dos premisas fundamentales:

A) Dialogar y descargar lo que es objeto de interés con otro sujeto que tiene las mismas necesidades sexuales.

B) Puede intercambiar material pornográfico, contactando a través de foros e intercambiando direcciones para el cambio de material a fin de variar el que ya tienen.

 

  1. Filmación de sus propias imágenes o documentos: Es una fase en la que el sujeto sobrepasa la barrera que temía, y pasa a la acción, muchas veces movido por el cansancio de intercambiar o comprar material pornográfico, ya que es común buscar una temática en particular que les resulte más excitante. La hipótesis es la creación y grabación del material por ellos mismo de las fantasías que más le exciten. Los sitios más frecuentes son para obtener material son: playas, zonas de recreo, parques, y zonas de tránsito de menores.

 

  1. Realización de actos sexuales con menores: Realización práctica de fantasía con menores. Afortunadamente a este nivel llegan muy pocos, ya que la mayoría opta por la masturbación (en este caso, se les conoce como “pedófilos célibes”, aquellos que sienten el deseo pero no han delinquido nunca). Si bien es cierto que esta idea la tienen todos los pedófilos en mente, muy pocos sobrepasan la barrera y la realizan. Es común que esta iniciativa sea llevada a cabo por la sugerencia de otros pedófilos (de la tercera fase) que les inviten a encuentros con menores. Es raro que en los primeros encuentros entre pedófilos haya relaciones sexuales con menores, pero si se reiteran los encuentros, crece la probabilidad de que ocurra.

 

Actualmente, programas como el proyecto Dunkelfeld (del alemán, campo oscuro) tratan de luchar o poner freno a este fenómeno. En él, realizan terapias cognitivas-conductuales individuales y de grupo semanales con los pedófilos para analizar su comportamiento sexual pasado y proponer una serie de estrategias, como por ejemplo no quedarse nunca solo con un niño. El objetivo es apoyar a presos por delitos sexuales que están en régimen de semilibertad o libertad condicional en su proceso de incorporación en la sociedad.

Según datos de la Sala Penal del Tribunal Supremo los casos de abuso sexual a menores suponen el 20% de las causas penales. Durante la infancia los pueden llegar a sufrir 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 7 niños, según afirma la Asociación para la Sanación y Prevención del Abuso Sexual Infantil (ASPASIM). Para minimizar este tipo de delito la administración ha impulsado normativas como las leyes de registro de delincuentes sexuales, que a su vez suscitan cierta polémica, por la estigmatización que genera y por ende, las dificultades para la reinserción.

 

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