Tesón de hierro. Así se titula el himno de la Policía Nacional. Pero también así es la actitud diaria de los miembros de este Cuerpo. Yo como profesional e integrante de él me siento profundamente orgulloso de mis compañeros y de la labor que desempeñamos para y por nuestros conciudadanos. En estos duros momentos causados por esta pandemia originada por el coronavirus, me emociono al ver como dejan en casa a las familias, hijos, madres, padres, hermanos, para salir a cuidar del resto de personas y familias.

Ese “tesón” que da título, en parte, al himno de la policía se demuestra cada día cuando estos profesionales, mis compañeros, que dejan todo eso en su casa (cuando no están a cientos de kilómetros de ella) para salir a ejercer lo que en su día juramos o prometimos por nuestra conciencia y honor: “cumplir fielmente las obligaciones del cargo de (…) del Cuerpo Nacional de Policía, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado».

Me han pedido una impresión personal sobre cómo vivimos los policías esta situación y la verdad que he de decir que esta es una impresión más, dentro evidentemente, de todas las que puede haber dentro del Cuerpo pero, en la que creo que muchos de mis compañeros se pueden ver reflejados o sentirse identificados. Esta impresión abarca desde el orgullo de ver como una vez más la Policía Nacional responde sin un ápice de dudas a las necesidades de la sociedad, proporcionando a la solución de este grave problema una entrega, responsabilidad, empatía y tesón que es realmente encomiable, pasando por la incertidumbre de cómo va a ser esa misma sociedad cuando todo esto pase. Al fin y al cabo el policía es un miembro más de ella. Tiene familia, tiene amigos, se siente partícipe del futuro de nuestro país, no sólo ejerciendo su necesaria labor, si no también como ciudadano. Nunca en la era moderna en nuestro país nos habíamos enfrentado a una pandemia de este tipo y tampoco nos habíamos enfrentado a una situación en la que las personas se tuviesen que quedar en sus casas, bajo el peligro y el riesgo de contagiarse. Para el policía es un desafío, y como tal, a él se está volcando con gran profesionalidad, sin dudar, y sobre todo con total entrega. A ningún policía de este país se le podrá nunca reprochar que en su forma y modo no se esté entregando a la causa común de tener una sociedad mejor, y actualmente a solucionar cuanto antes y de la mejor forma posible la emergencia que a todos nos preocupa.

Salir a la calle a luchar contra actitudes temerarias como las que estamos viendo, de personas que no son conscientes que están poniendo en peligro su integridad física y la del resto de ciudadanos al arriesgarse al contagio propio o ajeno no es fácil, ya que no solo luchas contra ese tipo de actitudes si no que también, en un pequeño porcentaje, podría decir que inconscientemente, temes al acabar el día estar también contagiado por el virus. Inconscientemente digo, porque cuando te enfundas el uniforme y sales a calle, sobre todo en intervenciones de tipo asistencial, dejas un poco de lado la autoprotección con tal de que la/s persona/s a la/s que estás asistiendo consiga/n encontrarse mejor, lindando entre la profesionalidad y la imprudencia, pero todo por y para esa/s persona/s.

Normalmente somos los primeros en llegar a las llamadas por lo que nos solemos encontrar con esa primera impresión sobre lo que ha ocurrido o está ocurriendo y, es por eso, que el primer impacto psicológico lo solemos recibir nosotros. No es lo mismo abordar la situación de primeras, sin que nadie haya tomado ninguna decisión sobre ella, que llegar a ayudar, colaborar o rematar la solución que se esté dando, ese desgaste psicológico también lo debe afrontar el policía y no solo es la incertidumbre sobre la salud física en la situación que estamos viviendo si no también la mentalCuando todo esto pase y miremos hacia atrás a muchos les va a costar asumir o entender lo que hemos superado, porque lo superaremos.

Además, los policías no solo nos estamos enfrentando a esta pandemia si no que nuestra labor cotidiana continúa. Nuestros deberes y nuestras obligaciones, nuestras competencias, no se paran por el coronavirus. Los delitos han disminuido drásticamente pero, por desgracia el delito y el delincuente siguen estando ahí. Se siguen cometiendo robos, se sigue maltratando, se sigue con el día a día del policía que patrulla y que se enfrenta a las situaciones anteriormente mencionadas. La policía siempre está. Siempre. Somos eso que un día escuché decir a alguien “de la policía casi nunca casi nadie se acuerda, hasta que la necesitas”. Es como los médicos, los bomberos, los servicios asistenciales del estado.

Hay cuatro palabras a la entrada de la Escuela Nacional de Policía. Cuatro palabras que quedan grabadas a las personas que pasan por ella y sobre todo a aquellos policías alumnos que las ven por primera vez y que van a marcar su profesión: Servicio, Dignidad, Entrega y Lealtad.

Servicio, Dignidad, Entrega y Lealtad. Los pilares que integran nuestro sino.

El servicio a la sociedad, al país, a esos ciudadanos que nos necesitan ahora más que nunca para sentirse seguros. Para saber que cuando salgan a la calle a la vuelta de la esquina van a tener un “Z” a su disposición, como ha ocurrido siempre, pero que en esta ocasión al sentir su salud amenazada necesitan sentirse más seguros que nunca y necesitan a sus policías cerca. Que cuando salgan a la calle va estar vacía de ese virus que está poniendo a prueba nuestra resistencia como personas y como sociedad.

Dignidad a la hora de vestir nuestro uniforme. Somos una de las instituciones mas valoradas por la ciudadanía y eso no se consigue gratis. La dignidad se gana en cada intervención, en cada gesto, en cada actitud de cara al ciudadano. En estos momentos nuestra sociedad espera de nosotros una integridad ejemplarizante, sobre todo ante aquellos que no respetan a los demás llevando a cabo actitudes egoístas que ponen en peligro la salud del resto.

Entrega a la hora de darlo todo en cada intervención o en cada asistencia al ciudadano no escatimando en ningún momento el esfuerzo para que el servicio que se está prestando sea lo suficientemente eficaz como para que el ciudadano se sienta seguro e intente que en las circunstancias actuales su vida continúe dentro de la poca normalidad que podemos esperar en estos momentos. Esa entrega, que hace que dejemos en casa a la familia o que esta esté a cientos de kilómetros y que hace días o meses que no vemos y que si se contagia el policía, además, corra el riesgo de no volver a verla nunca más.

Como dijo Alejandro Magno: “de la conducta de cada uno depende el destino de todos”.

Lealtad. A las personas. Al código ético de “nuestra empresa”. A la Constitución. A los valores que hacen de la Policía española una de las mejores policías de Europa. Esa policía que hace que otros países sientan envidia de una policía como la nuestra. Que vienen a nuestro país a aprender cómo llevar a cabo investigaciones, a entrenar con nuestros GEOs, etc. En definitiva lealtad al propio Cuerpo, el cual no deja de ser reflejo de su sociedad.

Hoy será, seguro y nuevamente, un día duro. Es posible que tengamos nuevamente malas noticias sobre esta pandemia y que los próximos días sean parecidos pero lo que no va a cambiar es que los miembros de la Policía Nacional vamos a estar donde se nos espera: al lado de nuestros ciudadanos, prestando la atención necesaria para que esta situación se resuelva de la manera mas rápida y efectiva posible. Nadie se rendirá entre los miembros de la Policía a la hora de llevar a buen puerto las medidas que se tomen para erradicar esta pandemia y prestar esa atención mencionada anteriormente. Resistiremos porque así es nuestro espíritu de lucha, de entrega y de equipo.

Un equipo en el que entre todos nos apoyamos para poder trasladar al ciudadano esa tranquilidad que da el saber que está en buenas manos. Las situaciones difíciles como esta hacen que se pongan a prueba servicios para la sociedad como es la Policía y ésta como lleva haciendo durante toda su historia está respondiendo como siempre lo ha hecho: al lado del ciudadano y a su servicio.

Hay una frase de una película que creo que refleja lo que el policía hace en el día a día: “No hay nada más fuerte que el corazón de un voluntario”.

Nuestra dedicación es un axioma imperturbable.

                 SERVICIO,DIGNIDAD, ENTREGA Y LEALTAD.

Autor: Policía Nacional destinado en Barcelona.

 

Fuentes imágenes:

Imagen 1: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Escuela_Nacional_Policia_Espa%C3%B1a_Lema.jpg

Imagen 2: https://www.outono.net/elentir/2012/02/23/todo-mi-apoyo-para-la-policia-nacional/

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