Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cerca de 800.000 personas se suicidan cada año en el mundo. En España se produjeron 3539 suicidios según los datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2018. Los fallecidos por suicidio son el doble de personas que por accidentes de tráfico y 80 veces más que por violencia de género. Vemos en televisión o en centros de la administración pública información acerca qué hacer cuando se es conocedor de una caso de violencia de género o cómo el uso del alcohol y las drogas o el exceso de velocidad son los responsables de la comisión de accidentes pero, ¿tenemos la misma información acerca del suicidio? ¿Recibimos la misma información a través de los medios de comunicación? Las cifras dejan en manifiesto que el suicidio es un problema que requiere de nuestra atención si bien es cierto no es tarea sencilla ya que interactúan multitud de factores como el nivel socioeconómico, el consumo de alcohol, el estrés, las dificultades en el contexto familiar o trastornos psiquiátricos son solo algunos ejemplos.

Que no sea tarea sencilla no implica que sea imposible, actualmente se conocen diferentes estrategias que podrían intervenir en la prevención del suicidio. Para hablar del este tema, primero definámoslo. La OMS establece que el suicidio es un acto deliberadamente iniciado y llevado a cabo por un individuo con el conocimiento o la expectativa de que su resultado va a ser la muerte. Su prevalencia y los métodos utilizados varían según los países, sin dejar de lados dos grandes obstáculos que nos enfrentamos cuando queremos tratar este tema: la falta de datos y el estigma, lo que actúa como medio disuasorio a la hora de buscar ayuda.

Según Herrera, Ures y Martínez (2014), el suicidio parece ser un fenómeno susceptible de ser imitado. Existe una considerable cantidad de literatura que sugiere que los medios de comunicación al tener un papel significativo en la sociedad y ejercer fuerte influencia sobre las actitudes, creencias y comportamiento de la comunidad (…), podrían tener una actuación determinante tanto en la prevención como en la conducta imitativa del mismo (p.2). Esto podemos verlo en dos teorías. La primera de ellas es el Efecto Werther acuñado en 1974 cuando se realizó un estudio en los Estados Unidos y se comprobó que los suicidios se incrementaban al mes siguiente de que el diario “The New York Times”, publicara en portada algunas noticias sobre el suicidio. Estudios posteriores han concluido que es más probable que se produzca cuando el modelo es una persona célebre. En el lado contrario y el más interesante para la prevención está el Efecto Papageno, comprobado en 2010. Establece que la exposición de información sobre personas afectadas que han afrontado una situación de crisis de manera positiva y sin comportamientos suicidas, se relaciona con un descenso en las tasas de suicidio, ejerciendo en estos casos la información como efecto protector (Herrera, Urez y Martínez, p.126). Estas dos teorías se pueden entender con la siguiente frase de Olmo y García (2014):

“El mundo es demasiado grande como para acceder a la información de primera mano por medios propios, y los medios nos cuentan cómo es ese mundo al que no tenemos acceso con el riesgo de que nuestras mentes reproduzcan un mundo distinto al real” (p.11529).

En el caso de internet, Bermejo, Alberdi, Jimenez, Rodado, García y Montero (2019) establecen que la búsqueda de información en la web, también puede actuar como herramienta de prevención. Diversos estudios han podido comprobar que, las webs promovidas por organizaciones que colaboran para prevenir el suicidio, en donde se suministra información preventiva tienen un efecto protector. Estas publicaciones llevarían a una disminución de la ideación suicida en los sujetos expuestos a estas fuentes de información. El efecto parece ser mayor en las personas con una especial vulnerabilidad, que están pasando por circunstancias adversas o presentan ideación suicida importante (p.3).

Para tratar este fenómeno en los medios de comunicación Lois, Rodríguez y Túnez (2018) establecen que:

“La literatura científica apuesta por un equilibrio de ambos efectos. Olmo y García sostienen que «para eso se requiere informar responsablemente, sin sensacionalismos, pero sin eufemismos y tratándolo como un tema de salud pública»” (p.142).

Para ello, la OMS desarrolló una guía con recomendaciones para la comunicación de los suicidios en el año 2000. En ella se establece siente recomendaciones para informar acerca de un suicidio. Son las siguientes:

  1. El cubrimiento sensacionalista de suicidios deberá evitarse de manera diligente, particularmente cuando involucra a una celebridad. Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse. Los titulares en primera página nunca son la ubicación ideal para informar sobre un suicidio.
  2. Deberán evitarse las descripciones detalladas del método usado y cómo lo obtuvo la víctima. Ciertos escenarios –puentes, acantilados, edificios altos, vías férreas, etc.– están tradicionalmente asociados con el suicidio y la publicidad extra aumenta el riesgo que más personas los usen.
  3. No deberá informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista. El suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho. Usualmente lo causa una compleja interacción de muchos factores tales como enfermedad mental y física, abuso de sustancias, conflictos familiares e interpersonales y acontecimientos estresantes. Es útil reconocer que una variedad de factores contribuye al suicidio.
  4. El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual.
  5. Los informes deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento psicológico.
  6. Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública, puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida. En vez de eso, deberá hacerse énfasis en lamentar la muerte de la persona.
  7. Describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio (daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasión.

Para comprobar si la prensa española tiene en consideración las directrices de la OMS, se recopilan los resultados recogidos en las siguientes tablas de Lois, Rodriguez y Túnez (2018), que analizaron las noticias publicadas entre abril y septiembre de 2017 referentes al suicidio en base a si cumplen o no las siete directrices anteriores.

TABLA 1

TABLA 2

Las conclusiones de Lois, Rodriguez y Túnez (2018) son las más interesantes para este artículo. Y es que, como demuestran las tablas, los medios españoles tratan de forma negligente el suicidio. Este incorrecto tratamiento beneficia al estigma que rodea tanto a esta cuestión como a la salud mental en general (p.155), por lo que no se están utilizando las medidas correctas para prevenir el fenómeno, aun teniendo las herramientas. Como afirman Olmo y García (2014) no se trata de una causa-consecuencia. Tampoco de una cuestión únicamente de ver qué se trata, sino también de cómo se trata. Y ahí puede residir la mayor dificultad, los medios de comunicación deberían establecer un protocolo de actuación para abordar este fenómeno. Pero además, tampoco se puede olvidar, “como indica Urzúa (2003), hay que prestar atención al respeto a la intimidad de la muerte, pues la muerte es un asunto propio” (p. 1160).

Bibliografía

Fabián, F. G., López, A. E. S., & Matamoros, D. J. C. (2018). El uso por los periodistas de las recomendaciones de la OMS para la prevención del suicidio. El caso del periódico ABC. Revista Latina de Comunicación Social, (73), 810-827. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6389497

Instituto Nacional de Estadística. (2018). Defunciones según la causa de muerte. Recuperado de: https://www.ine.es/jaxi/Datos.htmpath=/t15/p417/a2018/l0/&file=05001.px

Lois-Barcia, M., Rodríguez-Arias, I., & Túñez, M. (2018). Pautas de redacción y análisis de contenido en noticias sobre suicidio en la prensa española e internacional: efecto Werther&Papageno y seguimiento de las recomendaciones de la OMS. ZER: Revista de Estudios de Comunicación= Komunikazio Ikasketen Aldizkaria, 23(45). Recuperado de: https://www.ehu.eus/ojs/index.php/Zer/article/view/20244

Olmo López, A., & García Fernández, D. (2014). El tratamiento de las noticias sobre suicidios. Una aproximación a su reflejo en los medios de comunicación. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 20 (2), 1149-1163. Recuperado de: https://idus.us.es/handle/11441/68482

Organización  Mundial  de  la  Salud.  (2019).  Notas  descriptivas:  suicidio.  Recuperado  de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide

Pastor, A. B., Paramo, I. A., Cabañas, M. J., Leon, B. R., Carpintero, A. G., & Hernández, G. M. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y POSIBILIDADES DE PREVENCIÓN: EL EFECTO

PAPAGENO. Recuperado de: https://psiquiatria.com/congresos/pdf/1-5-2019-17PON6Reg2387.pdf

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